lunes, 7 de mayo de 2018

DE OPEN ARMS, EL FRAUDE DE LOS ERE Y LA TIBIA POSICIÓN DE CIUDADANOS



(Publicado en Revista Gurb el 20 de abril de 2018)

Un juez italiano, sin duda con buen juicio, ha ordenado liberar el barco de Proactiva Open Arms, la única ONG española que rescata inmigrantes en el Mediterráneo. Los activistas estaban acusados de graves delitos, como favorecer "la inmigración clandestina" y "asociación criminal", un auténtico disparate humano y jurídico. Finalmente se ha hecho justicia y los héroes de Open Arms podrán volver al mar para seguir salvando a miles de personas que de otra manera morirían ahogadas, de frío o de sed. Mientras la Europa rica y opulenta se desentiende de este holocausto terrible, al menos nos queda esta flotilla irreductible de barbudos y recios ángeles de la guarda, este puñado de pescadores de seres humanos desahuciados en medio de un mar desértico condenado al olvido y la desolación. Con su ejemplo formidable y titánico, los buenos marinos de Open Arms mantienen viva la llama de la esperanza de un mundo mejor. En medio del fragor de las bombas absurdas del loco Trump que arrasan Siria, el faro incansable de Open Arms sigue titilando en medio de la noche. No todo está perdido.

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Se esfumaron 741 millones de euros, se pagaron juergas con cocaína, se compraron coches de lujo, se levantaron grandes fortunas y se malgastó dinero público como "para asar una vaca", según explicó al juez la madre de uno de los acusados. Hasta una monjita de clausura trincaba religiosamente del fondo de reptiles. Pero aquí no pasa nada, aquí nadie sabe nada. Hoy un diario nacional publica que el expresidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves, concedió un ERE de 3,6 millones a la familia del empresario que le prestaba su chalé de vacaciones en la playa onubense de La Antilla. Por supuesto, ni él ni su compadre Griñán se enteraban del inmenso cortijo cordobés que se había montado en la Consejería de Trabajo. El dinero fraudulento corría por los pasillos como la manzanilla en la Feria de Abril, pero por lo visto nadie en la Junta de Andalucía era responsable de nada. Todos veían, firmaban y callaban, todos muditos y exprimiendo la teta del Estado que ya no daba para más. La corrupción del PSOE ha sido tan grave o más que la del PP y flaco favor le haríamos a la democracia española disculpándola, tomándola como simple picaresca andaluza o justificando a unos autores que no por simpáticos, alegres, supuestos chicos de izquierdas y buenos contadores de chistes son menos peligrosos que los Bárcenas, los Rato, los Granados y los González. Caiga todo el peso de la ley sobre estos bandoleros de Sierra Morena que nos estaban limpiando los cuartos entre romerías, capeas, chirigotas, fandanguillos y vivas a la Macarena.

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Ciudadanos llegó supuestamente para regenerar la vida política española, las instituciones, la ética y mil cosas más. Sin embargo, cada vez que un caso de corrupción salpica las páginas de los periódicos, la reacción del partido de Rivera oscila entre lo tibio y lo ambiguo, incumpliendo su programa electoral con los hechos. La dureza y contundencia con la que se iban a emplear los señores de la "naranja mecánica" suele quedar en la práctica en algo mucho más tolerante y finalmente se acaba imponiendo la táctica, el oportunismo y los intereses de partido por encima del interés general, es decir, los mismos vicios de la vieja política de siempre que ellos venían a eliminar. Lo estamos viendo estos días con el caso del máster de Cristina Cifuentes, a la que los "naranjitos" han dado un supuesto ultimátum de tres semanas para que presente su dimisión. ¿Tres semanas? En ese tiempo tan generoso a la presidenta de Madrid le da para sacarse un par de másteres de los suyos con la gorra. Por otra parte, el anuncio de Rivera de que se sumará a la moción de censura junto a PSOE y Podemos para derrocar a Cifuentes en la Asamblea de Madrid tampoco se ha concretado, de modo que la medida, de momento, no deja de ser otro brindis al sol. Si C’s fuera realmente ese partido que viene a limpiar nuestra democracia, y no una especie de muleta más o menos incómoda de los populares, Cifuentes ya sería historia. Pero a esta hora la dama de las basuras académicas sigue aferrada al poder, en buena parte gracias a Ciudadanos. Ese detergente tantas veces anunciado cuyo supuesto poder desinfectante, a la hora de la verdad, empieza a diluirse antes de que haya empezado la colada.

Viñeta: Iñaki y Frenchy / El Koko Parrilla / Ben

SIRIA, UN ATAQUE TAN ABSURDO COMO EL HOMBRE QUE LO ORDENÓ



(Publicado en Revista Gurb el 20 de abril de 2018)

El ataque lanzado por Estados Unidos, Reino Unido y Francia contra posiciones de Bachar al Asad como represalia por el supuesto ataque químico del Gobierno sirio contra la población civil abre un peligroso escenario en el ya convulso tablero de Oriente Medio. Con su decisión Trump, un líder inmaduro, paleto y enloquecido para quien la guerra es un juego frívolo de tuits y misiles "nuevos, bonitos e inteligentes", pone la estabilidad mundial en la cuerda floja. En las próximas horas sabremos cómo reaccionan la Rusia de Putin, China y los países de la zona (sobre todo Israel, Irán y Egipto, polvorines que pueden estallar en cualquier momento). Mientras tanto, el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, sentencia que hemos vuelto a la Guerra Fría, con todo lo que ello significa. Sin embargo, una vuelta a 1945 se antoja imposible, ya que el mundo de hoy nada tiene que ver con el de entonces. No existen dos bloques antagónicos bien definidos por las ideologías comunista y capitalista, el fundamentalismo islámico se ha extendido por Oriente Medio, alterando la Historia, y lo que Guterres define como guerra fría no es más que la guerra de todos contra todos en un inmenso gallinero mundial que puede terminar yéndose de las manos a las principales potencias del planeta. "El terrorismo yihadista, las inmigraciones descontroladas, el ascenso de las ideologías extremas, los brotes de nacionalismo étnico y la crisis de las democracias liberales suscitan mayores riesgos de inestabilidad" de los que existían en los viejos años del Telón de Acero, según asegura hoy el analista Lluís Bassets. Aquella guerra ordenada entre americanos y soviéticos, bajo la amenaza organizada del pánico a un desastre nuclear, hoy sería una cosa mucho más terrible y cruenta.

Viñeta: Becs

LA DIMISIÓN DE CIFUENTES, LAS CREMAS ANTIEDAD Y LAS CLOACAS DEL ESTADO


(Publicado en Revista Gurb el 25 de abril de 2018)

Alfred Hitchcock firmó Marnie, la ladrona, aquella película inolvidable sobre una rubia cleptómana que no podía reprimir su impulso freudiano de trincar. Por lo visto Cifuentes, una Tippi Hedren castiza, hubiera dado el perfil perfecto para que el gran maestro del cine de suspense rodara con ella otra obra maestra. Cuenta Inda en su periódico digital (o lo que sea ese medio que dirige) que la presidenta madrileña fue pillada in fraganti practicando el hurtillo fugaz en una tienda de Eroski de Puente de Vallekas, que es el territorio comanche donde se mueven habitualmente los raterillos de la ciudad. Una dependienta sorprendió a la máster cum laude del engaño cuando trataba de apoderarse de dos botes de crema antiedad de la marca Olay y dio el aviso a los vigilantes. "Una señora con zapatos de Prada está robando en la perfumería". Los guardias se acercaron a ella y le dijeron aquello de "acompáñeme, por favor", que es lo que suele decirle el agente de la ley al ladrón para mostrarle el camino sombrío de la trena.  Todo ello quedó grabado en un escabroso vídeo que, según dicen, se han encargado de airear las cloacas del Estado más de siete años después. Ya se habla de vendetta política, de ajuste de cuentas entre clanes del PP, del GAL madrileño y hasta del comisario Villarejo. Aquí, cuando hay un asunto turbio, le endosan el muerto a Villarejo, que está en la cárcel, y a otra cosa.
Sea como fuere, Cifuentes se está superando a sí misma en su supuesta carrera delictiva. Primero amaño de titulaciones académicas y hasta falsificación de documentos; después un frenesí de hurtos compulsivos. Si no la paran a tiempo cualquier día le encuentran un fiambre de Eroski en el maletero. Y eso que parecía una niña bien que no había roto un plato en su vida.
Poco a poco vamos recomponiendo el puzle personal de una presidenta que, ya lo hemos dicho aquí otras veces, solo trataba de construirse un personaje: el de joven y brillante universitaria con un currículum prefabricado para codearse con los de Harvard. Y es en ese juego de imposturas, en ese placer peligroso, donde entraban las poderosas cremas antiedad. Los potingues antiarruga, en el modus operandi de la líder del PP, cumplían una función primordial: la de reconstruir la máscara, el antifaz, la careta. Con un buen maquillaje Olay que tapara cualquier rugosidad de incompetencia académica y política, cualquier lunar de deshonra, ineptitud y falta de preparación, la falsa dama dorada ya podía lanzarse a las cancillerías de todo el mundo envuelta en un aroma caro de sofisticación que solo escondía una increíble e inmensa mentira. Igualito que la doble vida de la Marnie de Hitchcock, aquella rubia (esta sí maravillosa) que también llevaba el robo en la sangre.
Al final, como no podía ser de otra manera, Cifu ha tenido que presentar su dimisión, aunque alegando en su defensa una excusa de lo más grosera y peregrina: que "se llevó por error, de manera involuntaria", los dos botes de ungüentos de belleza. Cómo cayeron los frascos en su bolso es algo que tendrá que investigar Íker Jiménez. Lo cual que la lideresa, en su afán por tirar de la manta y destapar la corrupción en su partido, se ha descubierto a sí misma cometiendo un nuevo delito hasta hoy inédito en el Código Penal: el robo involuntario. Así las cosas, irse a su casa era lo mejor que podía hacer, dadas las circunstancias. No es plato de buen gusto que la mafia te plante una cabeza de caballo encima de la cama –como ha dicho Pablo Echenique–, en plan El Padrino. Al menos esta vez la presidenta ha tenido la decencia de no echarle la culpa de sus mentiras y cintas de vídeo a la "izquierda radical". Porque detrás de esto no hay más radicales que los de la mafia genovesa, que no pasan ni media cuando un miembro del clan se desmanda sacando los pies del tiesto, o como mucho los "radicales libres", siempre tan molestos y empeñados en hacerla a una algo más vieja. Quién sabe. O como dirían en la Famiglia del PP: chi lo sa.

Viñeta: El Koko Parrilla

LA MANADA, UNA SENTENCIA RETRÓGRADA Y UN MAL PRECEDENTE


(Publicado en Revista Gurb el 27 de abril de 2018)

Nueve años de cárcel para La Manada. Solo nueve años por abusos para cinco bestias que se pusieron de acuerdo en un chat con el fin de salir "de caza" –como ellos mismos decían en su argot troglodita–, planeando llevar herramientas sexuales, "reinoles tiraditas de precio" y hasta burundanga "para las violaciones". El Prenda y su recua, su grupo salvaje, grabó semejante brutalidad en varios vídeos (hoy en día el tonto siempre deja la película de su estulticia como sello para la posteridad) y ni siquiera el propio tribunal se atrevió a reproducir las imágenes en público, durante el juicio, por demasiado "escabrosas". La sentencia dictada por la Audiencia Provincial de Navarra parece pronunciada hace cincuenta años, cuando las mujeres eran juguetes en manos de los hombres y podían incluso ser violadas por sus maridos si así les placía a ellos. ¿Qué tenía que hacer esa pobre muchacha que fue arrinconada en un portal, resistirse hasta la muerte para demostrar que no hubo consentimiento? El fallo, nunca mejor dicho, viene a decir que amenazar a una joven, meterla en un portal a la fuerza y contra su voluntad, penetrarla anal, vaginal y bucalmente y vejarla hasta reducirla a la categoría de trapo usado es un simple abuso. Los toritos bravos y embolados de Sanfermines ya tienen carta blanca para volver a la caza atávica de la mujer en las próximas fiestas pamplonicas. No extraña que los ciudadanos indignados hayan rodeado los juzgados pidiendo la justicia que no ha tenido la víctima. Cinco desalmados lanzándose como hienas contra alguien indefenso no es un simple abuso, es una violación en toda regla, y que los magistrados no lo hayan considerado así no tiene nada que ver con el Código Penal, ni con los atenuantes o eximentes, sino con sus prejuicios machistas y sus ideas retrógradas acerca de las mujeres. Ahora ya solo falta que al guardia civil y al militar, dos de los implicados, los condecoren con la medalla al valor. Y que les canten aquello de "soy el novio de la muerte".

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Dice la sentencia que la joven sintió un "intenso agobio y desasosiego que le produjo estupor y le hizo adoptar una actitud de sometimiento y pasividad". Es decir, que la víctima, al verse sola, en un oscuro portal, y rodeada de cinco matones corpulentos que babeaban por tener sexo con ella en grupo, ya supuso en cierta manera una situación amenazante para la muchacha. Sin embargo, paradójicamente, los magistrados del tribunal no aprecian el requisito de la intimidación (tampoco violencia), básico para poder condenar por agresión sexual o violación. Ese es el meollo de la cuestión. Si los propios jueces constatan un intenso agobio y desasosiego en la víctima que la llevan al extremo de someterse por miedo, ¿por qué entonces no condenan por agresión, imponiendo la pena más dura contra un grupo de cabestros dispuestos a saciar su hambre de sexo a toda costa? Pues casi cuatrocientas páginas de sentencia, cuatrocientos folios de circunloquios y análisis de juristas que se supone experimentados, no han servido para llegar a la conclusión a la que llega cualquier persona decente y con sentido común: que aquello fue una salvajada repugnante, una vejación de un ser humano que exigía un reproche jurídico contundente y la más severa de las condenas. A menos que esos magistrados piensen, en su fuero interno, que aquello no fue en realidad una violación en toda regla, sino como dice uno de ellos (el del voto particularísimo): "un ambiente de jolgorio y regocijo". A su señoría solo le ha faltado decir aquello tan macho y franquista de "ella se lo ha buscado, por ir provocando por ahí".

Viñeta: José Luis Castro Lombilla

DIOS Y WILLY



(Publicado en Revista Gurb el 20 de abril de 2018)

No vamos a ser nosotros quienes defiendan aquí a Willy Toledo, un hombre excesivo por momentos desenfrenado e irreflexivo con una especial habilidad para meterse en charcos extraños. Pero que la Justicia lo haya citado a declarar por "cagarse en Dios y en la Virgen María", como cuenta hoy toda la press, es la noticia más descabelladamente surrealista y absurda que se ha producido en este bendito país en los últimos años.
Creíamos haber visto de todo: autos de fe sacramentales contra artistas segundones que jugaban a Andy Warhol con la imagen de Cristo; tuiteros condenados a la perpetua por bromear con Carrero Blanco; pobres titiriteros perseguidos como si fueran peligrosos terroristas de ISIS; y hasta raperos sometidos a estrecha vigilancia por unos estribillos baratos. Pero esto, lo de procesar a alguien por echarle un truño al Altísimo –cuando eso es algo que ha hecho el español de toda la vida–, ya parece algo excesivo, desproporcionado, salido de madre.
Toledo, quien soltó en su muro de Facebook que le “sobra mierda para cagarse en el dogma de la Santidad” (algo tan escatológico y cochino solo puede recibir un chorreón de lejía, pero nunca una querella por lo penal) ha anunciado que no acudirá a su cita con semejante "farsa judicial" y quizá esa haya sido la afirmación más sensata y coherente que ha salido de su boca en mucho tiempo. Así que ya vemos al pobre Willy con el petate a la espalda y desfilando camino del exilio de Bruselas o de Berlín o de la sucia Suiza, que es donde al final vamos a terminar todos los que nos dedicamos a este ruinoso negocio de criticar y satirizar lo que nos parece mal. De modo que huye Willy, pírate, hazte un Puigdemont, ábrete en plan Anna Gabriel, date puerta, pon pies en polvorosa, y que esta sagrada neoinquisición de nuevo cuño, este revival nacionalcatolicista que nos ha vuelto a caer en desgracia, cuando ya lo dábamos por exitosamente superado, no pueda atraparte. Lárgate, corre, corre, corre, que te van a echar el guante, como decían los de Leño (¡ah los ochenta, qué tiempo tan feliz y tan lleno de dulce libertinaje!).
Si la religión es el opio del pueblo, como decía don Carlos, algunos jueces llevan un chute de más. No hay sido Willy el que la ha cagado esta vez, sino sus señorías. Quizá sea la ola de conservadurismo que nos invade y se extiende incontrolable por toda Europa, como advierte Manuel Valls. Quizá sea que cuando el fanatismo ha gangrenado el cerebro, la enfermedad es casi incurable, como dice Voltaire. Pero ya no cabe duda: España ha entrado en una fase de neurosis aguda que va a necesitar de muchos psiquiatras políticos para sacarla del diván. Si la Justicia quiere procesar a alguien como Willy por echarse unos juramentos y rilarse y excrementarse en la divinidad (con mal gusto, no vamos a negarlo), tendremos que empezar a acostumbrarnos a ver redadas de la UCO en bares y estadios de fútbol, en mercados y verbenas, donde el español se caga en Dios no solo por mala educación, sino por norma, por costumbre y por añeja tradición patria. Un español que no le ha plantado un pino al Todopoderoso al menos una vez en la vida no es un español, y con esta manía persecutoria que les ha entrado a algunos magistrados de llevar al estrado a todo el personal que no sea un mojigato o un afín al Gobierno popular van a terminar hasta con la blasfemia y el insulto. Que es tanto como querer terminar con el mismísimo Quevedo. Y por ahí no.

Viñeta: El Koko Parrilla

EL DOCTOR DEL BALONCESTO

(Publicado en Revista Gurb el 20 de abril de 2018)

Varias generaciones aprendieron lo que era el baloncesto viéndolo jugar en aquella televisión en blanco y negro con interferencias. Su inteligencia y su visión de juego quirúrgica, su forma elegante de botar el balón, su manera imperial de dirigir al equipo, casi como un director de orquesta, hicieron de Juan Antonio Corbalán (Madrid, 1954) un jugador de leyenda. Hoy el doctor Corbalán dirige una consulta de medicina deportiva en un ultramoderno hospital, donde ayuda a superar sus lesiones no solo a los profesionales de elite sino a los aficionados de todos los deportes. Sin duda fue uno de aquellos pioneros que llevaron el baloncesto español desde la intrascendencia de los años setenta hasta la plata olímpica de Los Ángeles en el 84, aquel partido mítico contra los americanos de Michael Jordan que nunca podremos olvidar. "Soy muy desmitificador de las situaciones, cuando he jugado un partido no le he pedido autógrafos a nadie, y tampoco suelo ver vídeos de mis partidos. Me regalaron uno de cuando ganamos a los norteamericanos en el Mundial de Colombia y ni siquiera sé dónde está", asegura sin la menor nostalgia del pasado. Si hoy existen los Gasol, Navarro, Reyes, Rudy y Ricky es gracias a la generación gloriosa de Corbalán, a los Solozábal, Llorente, Margall, Epi, Iturriaga, Beirán, Jiménez, Arcega, Fernando Martín, Fernando Romay y Juan Domingo De la Cruz, nombres legendarios del deporte que un día liberaron a los españoles del complejo de "bajitos de Europa" y les dieron por fin el fuego de la victoria.

Entrevista completa en Revista Gurb

viernes, 4 de mayo de 2018

DIMENTIR


(Publicado en Revista Gurb el 4 de mayo de 2018)

Lo que ha hecho Cristina Cifuentes, renunciar al cargo de presidenta de la Comunidad de Madrid pero seguir aferrada al escaño, como una lapa, y a la poltrona del partido regional, no es dimitir, en todo caso sería "dimentir" (que no es lo mismo) es decir, seguir mintiendo, estirar la mentira todo lo que se pueda, mientras quede un mínimo hálito de vida. Cifuentes no solo ha inventado un nuevo delito, el robo involuntario, que es cuando los botes de cosmética vuelan solos por el supermercado hasta meterse en el bolso de una, sino un nuevo verbo, "dimentir", que es lo que hacen los deshonrados del PP cuando los pillan en un escándalo, renuncio o pollo, o sea lo que hizo Aguirre en su día y Rita y tantos otros.
"Dimentir" es irse a medias, un gatillazo de dimisión, me voy pero me quedo, ya me voy yendo, volando voy, volando vengo, y por el camino yo me entretengo. Para "dimentir" no sirve cualquiera, es necesario tener un rostro de amianto y anchas las espaldas, tan anchas como para cargar un saco lleno de cemento o de másteres falsos. Esto que hace esta señora, lo de "dimentir", no deja de ser una burla al ciudadano, otra más, un echarle un poco de cremita robada al asunto para maquillarlo un tanto y así seguir tirando lo que se pueda, que entre jijí jajá y comisiones de investigación que no sirven para nada y mociones de censura que se anuncian y no arrancan y fiscales que en palacio van despacio, una se sigue levantando nueve mil euros y pico de vellón al mes, que es lo que mola.
Mientras Rajoy mira para otro lado y se hace el sueco con el escándalo, mientras Maíllo suelta peroratas tediosas sobre la grandeza del PP y se prepara una gestora que nunca llega y Catalá se hace la picha un lío con el juez de La Manada, la señora Cifuentes conjuga como nadie el verbo "dimentir", que en definitiva consiste en seguir montándoselo a tope como presidenta del partido, como diputada o camarera de la cafetería de la Asamblea regional, si hace falta, que el caso es seguir agarrándose a la teta pública del Estado y chupando de nuestros impuestos.
Para "dimentir" hay que tener mucho talento y morro, sabérselo hacer, un pasito al lado y otro "palante", ande yo caliente ríase la gente, y el tiempo va pasando lenta, despaciosamente, y al final, pese a la tormenta política, todo se va olvidando y una sigue estando ahí, cifrando, trilando, haciendo caja, A o B, que es de lo que se trata. Qué más da la magnitud del escándalo, qué importa el follón mundial que se ha montado en la URJC y que a una le cuelguen para siempre el sambenito de impostora, fullera y cleptómana. Aquí a lo que vamos es al lío, al tema, a seguir llevándoselo crudo y a "dimentir" a braga quitada para mantenerse en política un día más. Que eso siempre cotiza y luego sube mucho la pensión. Y que se jodan los jubilatas.

Viñeta: Igepzio