lunes, 4 de mayo de 2020

TRUMP Y EL BICHO


(Publicado en Diario16 el 17 de febrero de 2020)

El coronavirus no solo está resultando letal para el ser humano; también para la economía mundial. Y, como siempre, a río revuelto ganancia de pescadores, nunca mejor dicho si tenemos en cuenta que el brote de Covid-19 se declaró en un mercadillo de compraventa de marisco chino y otras especies exóticas. En este caso, el pescador que más provecho está logrando con la extraña pandemia tiene un nombre propio: Donald Trump. El índice bursátil Dow Jones se ha mostrado especialmente sensiblemente y con cada nuevo balance de muertos en Wuhan la Bolsa estadounidense se dispara o cierra con pérdidas. Así funcionan las cosas en esta guerra comercial de boicots y virus desencadenada entre ambas superpotencias: cuando a una le va mal, la otra crece. Y viceversa.
No en vano, Trump se ha mostrado especialmente eufórico en los últimos días de pandemia, tal como se deduce de sus disparatados mensajes en Twitter. “El mercado de valores ha alcanzado un nuevo máximo, el 144 de mi presidencia”, aseguraba hace apenas unas horas. Todos los analistas económicos cuentan ya en sus crónicas de hoy que “el bicho” chino está siendo el mejor bróker para la economía norteamericana. La primera gran batalla que los yanquis han ganado en esta guerra sin bombas donde las armas son psicológicas y también biológicas se libró en el Mobile World Congress de Barcelona. Trump se mostró pletórico tras enterarse de que las principales multinacionales de la telecomunicación decidían no acudir al salón de la Ciudad Condal por miedo al contagio. A las deserciones en masa del lado asiático se sucedieron las occidentales, de tal manera que la suspensión del evento ha sido un fiasco para la economía catalana y española pero toda una victoria para la Administración Trump, que ya ha advertido a Europa de que deberá reforzar la guerra comercial contra el Gobierno de Pekín si desea seguir siendo aliada de los Estados Unidos de América.
Con la economía norteamericana viento en popa, el revés del coronavirus supone un frenazo a las exportaciones y al crecimiento industrial del gigante asiático. Los rumores de que el germen patógeno ha podido salir de un laboratorio de Wuhan, incluso de que agentes de la CIA y los servicios secretos podrían estar implicados, no se sustenta de momento en ninguna prueba consistente y son solo bulos y basura informativa alimentada por las redes sociales. Sin embargo, ya no cabe la menor duda de que el coronavirus ha sido una bomba nuclear en el corazón de China, que controla el 75 por ciento del mercado de telefonía móvil en todo el mundo. El principal perjudicado es, como no, Huawei, que en los últimos años se ha merendado el sector de las telecomunicaciones ante el estupor de empresas líderes como Apple, Amazon o Microsoft. Las pérdidas de Huawei a causa de la pandemia pueden ser monstruosas, arrastrando al resto de la economía china a la recesión.
Hasta ahora, la guerra comercial declarada por Trump no estaba siendo precisamente ganada por los norteamericanos y el mal de Wuhan ha supuesto un importante balón de oxígeno para elevar los índices de popularidad del presidente tras su proceso de “impeachment” (del que finalmente salió airoso) y los últimos malos datos sobre déficit público cosechados por su Administración. En las últimas semanas la sombra de la recesión acechaba peligrosamente en el horizonte, como prueba un reciente informe del Departamento de Trabajo en Washington, que hace unos días aseguró que las grandes empresas norteamericanas han perdido 12.000 empleos por segundo mes consecutivo tras meses de expansión imparable. En ese contexto de preocupación y miedo ante una nueva crisis irrumpió, justo a tiempo, el coronavirus, que no solo ha supuesto una grave amenaza para la salud de la humanidad sino también para las relaciones económicas internacionales.
“Estamos vigilando muy de cerca la emergencia del coronavirus, que puede llevar a una disrupción en China y a una afectación del resto de la economía mundial”, aseguran fuentes de la Casa Blanca. Los economistas americanos advierten de que los objetivos económicos a corto plazo de Estados Unidos deben ser revisados tras la aparición de la epidemia mientras las previsiones del departamento del Tesoro, que auguraba un crecimiento del PIB del país de hasta el 4%, se sitúa ahora en el 2,8%. El miedo se propaga por los despachos de Washington y Wall Street pero alguien sigue mostrándose más cauto y confiado que nunca: el presidente Trump, quien quizá a estas horas esté fumándose un puro, con los pies encima de la mesa, en el Despacho Oval. Eso sí, sin dejar de darle al Twitter. Hace apenas un par de días el magnate neoyorquino llegó a sugerir: “Por cierto, y en teoría, parece que en abril, cuando haga un poco más de calor, el virus desaparece milagrosamente”. El hombre más poderoso del mundo es capaz de jugar a pitoniso, a hombre del tiempo y a avezado científico experto en virología, todo en una. Pero ¿cómo puede estar tan seguro de que el coronavirus se difuminará con el calor? ¿Acaso tiene informes secretos sobre la estructura y composición genómica del que se ha convertido en enemigo público número 1 de la humanidad, según la OMS? ¿O es que a fin de cuentas el temido germen no anda tan lejos de los despachos del Pentágono?

Viñeta: Iñaki y Frenchy

MARIANO SÁNCHEZ SOLER


(Publicado en Diario16 el 16 de febrero de 2020)

La nostalgia no tiene por qué ser necesariamente una mala enfermedad. En ocasiones hasta puede ser un buen refugio para huir de un mundo ultratecnificado, enloquecido y estúpido que cada día tiene menos sentido. Castelló Negre, el festival de novela policíaca y noir que se ha convertido en todo un referente del género, ha rendido homenaje este año a un escritor que, entre otra cosas, vive de eso, de recuperar el pasado, la historia olvidada, nuestra memoria más reciente. Se trata de Mariano Sánchez Soler, un autor que por abundancia de obra, por literatura artesana y bien acabada y por derecho propio, qué demonios, se merece un lugar preferente en el Olimpo de los dioses, junto a los más grandes como Manuel Vázquez Montalbán, Juan Madrid o Andreu Martín.
Nacido un 2 de mayo de 1954, Sánchez Soler estudió periodismo en la Complutense y dio sus primeros pasos en el mundo de la prensa como reportero del Periódico de Cataluña. Podría decirse que supo trabajarse el Madrid convulso de la Transición, un western trepidante marcado por la crisis económica galopante, los años del plomo de ETA, el ruido de sables en los cuarteles y la amenaza de una extrema derecha dura, pistolera y criminal (aquellos vaqueros sí que daban miedo y no estos folclóricos mojigatos del pin parental que parecen salidos de un convento de clausura o un colegio mayor). Eran los años en que los periodistas de la canallesca vendían a sus madres por una buena exclusiva (la mayoría fumaban y bebían como cosacos en las redacciones), las máquinas de escribir repicaban como metralletas y la noticia se cocinaba en las barras de bares grasientos de Vallecas o Lavapiés, entre cubatas de bourbon, platos de calamares, confidentes, espías de la CIA y guardias chusqueros de la Judicial.
Fue, en fin, la edad de oro del periodismo español. Hoy el oficio ha muerto y ha sido sustituido por una cosa extraña, Internet, lo virtual, las redes sociales, los bulos y cotilleos de Twitter, los digitales al servicio de bancos y constructoras que practican el corta y pega más descarado y en fin toda esa mandanga que tan poco tiene que ver con la pulsión de la calle, con el periodismo, con la vida real.
Afortunadamente nos quedan los libros de Mariano, un auténtico francotirador de la literatura, un lobo estepario sin más norma ni ley que su propia conciencia moral y su talento prodigioso y fuera de lo común para abordar todos los géneros, desde el reportaje a la crónica, desde el relato corto a la novela larga, desde el sesudo ensayo de investigación histórica a la poesía, que también ha cultivado con brillantez y maestría. Por encima de todo, Mariano es uno de nuestros mejores arqueólogos de aquella inmensa novela negra que fue la Transición española, un periodista que se hizo escritor o un escritor que vivió del periodismo (eso nunca llega a saberse con exactitud cuando el autor transita por ambos territorios). El caso es que él siempre vivió en las trincheras de la prensa –sucesos, investigación y tribunales–, que es donde se curten los más grandes reporteros y algunos de los mejores escritores. “El periodismo es la fuente de mi creación literaria. Por eso escribo novelas de corte realista que me permiten ir al grano y tratar temas sociales”, asegura con rotundidad.
Su primera publicación (1972) fue La matanza de los extraños en la revista Terror fantastic y su primer relato negro-criminal, en 1981, vio la luz en la revista Gimlet (dirigida por Vázquez Montalbán): La pistola estaba encendida. Luego llegarían Carne fresca; Festín de tiburones; Para matar; Oasis pour l’OAS; Lejos de Orán; Grupo antiatracos; La brújula de Ceilán; Nuestra propia sangre y El asesinato de los marqueses de Urbina. Su producción habla de todo y su escritura ha recibido el elogio de los patriarcas. El propio Vázquez Montalbán, en el prólogo de Los hijos del 20-N, destacó de él “su saber hacer de periodista de investigación y de excelente novelista policíaco”. Andreu Martín aseguró que Galeote y Pulido eran “los primeros policías de verdad de la nueva novela negra española”. Y el recientemente desaparecido Pepe Oneto lo definió como “profesional apasionado por la literatura y el periodismo”.
Tras pasar por Diario 16, Le Monde Diplomatique, Tiempo, Actual, Primera Plana, Interviú –algunas de ellas cabeceras históricas que se han perdido para siempre, llevándose consigo una parte importante de la memoria del periodismo español–, su trabajo ha sido reconocido con numerosos premios literarios que no vamos a enumerar aquí porque nos quitaría todo el espacio para hablar de la gran verdad que nos deja la obra de Sánchez Soler: que se puede hacer buena literatura, con honestidad, con conciencia social y desde principios éticos (sin venderse al poder del dinero) y al mismo tiempo tener éxito en la vida. “Me considero un escritor radical. Sigo escribiendo sobre lo que me gustaría leer y con ello trato de responder a la realidad que me ha tocado en suerte. A estas alturas, no quedan sueños por cumplir, solo consolidar el presente. Vivo escribiendo porque, para mí, es la única manera que conozco de seguir vivo en este mundo tan brutal. No me hago demasiadas promesas; intento vivir al día, trabajar y construir. Tengo la suerte de haber llegado a ser lo que me propuse en mi adolescencia”. Siempre ha sido un autor a la caza de una historia que contar y siempre se ha movido en arenas peligrosas, el crimen y la política, donde solo los más valientes se atreven a entrar. “Donde no puede llegar el periodismo ni la historiografía, la literatura de ficción se convierte en la verdadera narradora de lo que significa nuestra sociedad posindustrial. Escribo, pues, novelas realistas, documentadas, inspiradas en personas y sucesos reales; interpreto los hechos, trato de reflexionar”, asegura.
De Sánchez Soler se aprenden cosas fascinantes como aquello de la “pistola del muerto” (el arma que llevaban en el calcetín los de la Brigada Antiatracos y que le colocaban en la mano al ladrón acribillado a balazos, a las puertas del banco, para dejar “solucionado” el caso) o cómo se las gastaba la Policía secreta al servicio del franquismo (hoy de rabiosa actualidad con noticias como las medallas y condecoraciones de Billy El Niño).
Por si fuera poco, Sánchez Soler nos ha dejado un trabajo excepcional que por sí solo ya es historia del periodismo, su best seller La familia Franco S.A, que en Estados Unidos sería sin duda un premio Pulitzer (lamentable que aquí, en España, no tengamos un galardón de prestigio que ponga en el lugar que le corresponde al periodismo de investigación). Hasta la fecha los historiadores nos habían contado el franquismo oficial; ahora, gracias a Mariano, ya sabemos lo que fue el otro franquismo, el de las cloacas y la corrupción del régimen, un asunto que pocos se habían atrevido a tocar a fondo. “No se puede saber la cantidad exacta que han amasado los Franco, por lo que nunca me he atrevido a dar una cifra. Pero podemos estar hablando de unos 50 millones de euros, unos 8.000 millones de las antiguas pesetas”, explica. En los próximos años, este libro excepcional sobre la saga y negocios del dictador será una obra de referencia para todo periodista o aficionado a la historia contemporánea. La última gran contribución de Sánchez Soler a la verdad. Esa verdad que en España tanto nos gusta enterrar.
Por cierto, fue un auténtico honor para mí entregarle, junto a mi amigo y escritor Pedro Tejada, el premio a su larga y fértil trayectoria profesional y literaria. Lo pasamos en grande charlando de literatura de ciencia ficción, de viajes en el espacio-tiempo y de sus años trepidantes como guionista de televisión en Telecinco. Lástima que la prensa regional de Castellón no cubriera el evento como merecía. Qué se la va a hacer: es el síntoma perfecto de la mediocridad que vive el periodismo agonizante de hoy. En cualquier caso, enhorabuena maestro. Nunca un galardón fue tan merecido.

EL CASO DELCY


(Publicado en Diario16 el 12 de febrero de 2020)

La sesión de control al Gobierno de esta mañana se ha convertido en un pleno monográfico sobre el caso Delcy Rodríguez y la situación de Venezuela. Tal es así que por momentos Cayetana Álvarez de Toledo, portavoz del Grupo Parlamentario Popular, dejó de dirigirse al interpelado ministro de Fomento, José Luis Ábalos, para en un minuto de oro algo surrealista hacer un llamamiento a los venezolanos de bien. “No todos los españoles son como Iglesias, Sánchez, Zapatero o Ábalos. Nosotros estamos con quienes sufren la dictadura de un régimen torturador”, ha dicho tratando de hacer ver que el PP está con los buenos, no con el satánico Maduro. En ese momento había que frotarse los ojos para comprobar que seguíamos en el Congreso de los Diputados del Reino de España, Carrera de San Jerónimo de Madrid, y no en el Parlamento de la República Bolivariana de Venezuela. Pero Cayetana es así, una política todoterreno y global que lo mismo pesca votos en Hospitalet de Llobregat, entre las hordas indepes, que en los barrios bien de Caracas. En cualquier caso, la pregunta de Cayetana sobre el expediente Delcy Rodríguez tenía el mismo interés para los españoles que no llegan a final de mes que una gala de la enésima edición de Operación Triunfo. O sea cero. La oposición no ha preguntado ni una sola vez al Gobierno por la situación económica en nuestro país, ni por el paro, ni por el frenazo al crecimiento económico que se augura para el próximo año. A las derechas (PP, Vox y Ciudadanos) solo les importaba una cosa: Venezuela, Venezuela y más Venezuela. Como si eso quitara el sueño al trabajador o trabajadora en precario que se levanta cada mañana por una miseria de salario.
Con todo, el ministro Ábalos se ha mostrado fuerte, seguro y fajador y finalmente ha salido airoso de la tela de araña caribeña que le había tejido la oposición. Con argumentos e informes policiales, el ministro ha ido desmontando, una por una, las mentiras que Álvarez de Toledo ha propagado por todo el hemiciclo. En primer lugar, ha quedado demostrado que la vicepresidenta del Gobierno de Maduro, Delcy Rodríguez, en ningún momento llegó a entrar en territorio Schengen, es decir, en el espacio jurídico y policial europeo al que tiene prohibido entrar por expresa resolución del Parlamento de la UE. La madrugada del pasado 20 de enero, el avión en el que viajaba la mandataria venezolana quedó estacionado en el aparcamiento 249 de la Terminal Ejecutiva de Barajas y la vicepresidenta no salió de la sala VIP, donde en todo momento estuvo custodiada por policías y guardias civiles.
Efectivamente, los informes en los que Ábalos ha sustentado su versión de los hechos vienen a darle la razón. La Terminal Ejecutiva es “una zona internacional” que cuenta “con dos salas, una de ellas con sofás, baño y ducha”, y allí permaneció confinada la delegada del Gobierno venezolano. Es decir, Rodríguez no pisó suelo europeo, ya que durante las horas que permaneció en las instalaciones de Barajas quedó siempre en la zona fronteriza y luego fue conducida, siempre acompañada de la Policía, hasta la pista donde se encontraba el avión que despegó con destino a Doha (Qatar). Eso ocurrió a las 8.00 de ese mismo lunes.
Hasta tal punto se cumplió con las leyes de la UE que Rodríguez, por recomendación de Ábalos, hizo lo que exigía la normativa sobre espacio Schengen: elegir entre retornar a su lugar de origen, en este caso Venezuela, o viajar a un tercer país. Finalmente, optó por tomar un vuelo con destino Doha y de esta manera evitó que se cumpliera el plazo reglamentario de descanso de la tripulación. Queda por tanto claro que desde las 2.15 hasta las 7.30 del lunes, la vicepresidenta de Maduro y el asesor Koldo García permanecieron en la sala VIP bajo custodia de los agentes. Nunca entraron en Europa, tal como pretendían.
Todo lo cual nos lleva a la segunda gran mentira de Álvarez de Toledo. Sobre Delcy Rodríguez no pesaba ninguna orden de detención policial, tal como han mantenido en las últimas semanas Santiago Abascal, Pablo Casado y su portavoz en el Congreso. La decisión de Bruselas, de índole política, no judicial, se limita a establecer que los estados miembros deben poner los medios para evitar que las personas sobre las que pesa la prohibición accedan a territorio europeo. Pero en cualquier caso, Rodríguez no es ninguna delincuente fugada de la Justicia o buscada por Interpol, como mantiene la portavoz popular en el Congreso.
En tercer lugar, se ha acreditado que Ábalos evitó un grave incidente diplomático con Venezuela. El ministro podía haber dejado en manos de un funcionario de Policía o de Aduanas la orden de comunicar a la alta representante de un país amigo (con el que España mantiene relaciones diplomáticas) que no podía entrar en territorio europeo. Sin embargo, decidió asumir él mismo, por su cuenta y riesgo, la responsabilidad de gestionar el delicado asunto. Desde ese punto de vista la intermediación de Ábalos sirvió para no dañar las relaciones con el Gobierno de Caracas.
Finalmente, Cayetana Álvarez ha insultado gravemente al titular de Fomento llamándolo despectivamente “burócrata”, a lo que Ábalos ha respondido con cintura e ironía al asegurar que se siente orgulloso de serlo. “Es cierto, soy un burócrata, que es un servidor del Estado, mientras usted viene de la alta alcurnia, de ahí su soberbia natural”.
La conclusión es que las derechas han hecho el ridículo exigiendo la dimisión de un ministro que solo cumplió con una misión diplomática. Incluso han llevado el caso al Parlamento Europeo, minando la credibilidad de España y de sus instituciones. El asunto, crucial para PP, Vox y Ciudadanos, poco importa en Bruselas, donde el hemiciclo estuvo casi vacío cuando se trató la cuestión del polémico viaje de la vicepresidenta venezolana a Madrid. Y es que el episodio de Delcy Rodríguez ya no da para más porque no le interesa a nadie. Por mucho que las derechas se empeñen en convertir el Congreso de los Diputados en una oficina de propaganda de Juan Guaidó.

Viñeta: Iñaki y Frenchy

EL VIRUS


(Publicado en Diario16 el 12 de febrero de 2020)

El coronavirus de Wuhan, el recién bautizado Covid-19, se ha cobrado la vida de más de mil personas y se ha convertido en una “amenaza muy grave para el mundo”, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). La economía empieza a resentirse con esta gran crisis de salud pública mundial, hasta el punto de que importantes cumbres anuales como el Mobile World Congress de Barcelona corren serio riesgo de ser suspendidas. Mientras tanto, las redes sociales siguen alimentando las teorías conspiranoicas más variopintas sobre el origen y propagación de una enfermedad que, bien es cierto, puede resultar letal para la humanidad. De momento no hay indicio alguno que permita asegurar que la expansión del virus sea consecuencia de una mano negra humana, como un experimento científico fallido o el desarrollo de una peligrosa arma bacteriológica fabricada por la industria armamentística. El escenario es propio de novelas de ciencia ficción, pero tales ideas, por muy descabelladas que parezcan, empiezan a calar en la opinión pública internacional, siempre propensa a dejarse llevar por la manipulación y la desinformación que tanto proliferan en Internet.
Una de las teorías que más circulan estos días es la que vincula el Covid-19 con intereses comerciales de grandes multinacionales médicas y farmacéuticas. Se basa en que cuando Estados Unidos informó sobre su primer caso de coronavirus, la semana pasada, “comenzaron a circular en Twitter y Facebook varios documentos de patentes que a primera vista parecían sugerir que los expertos han estado al tanto de este virus durante años”, según informa BBC News. Uno de los primeros usuarios en destapar esta conexión fue el teórico de la conspiración y youtuber Jordan Sather. En un largo hilo que ha sido retuiteado miles de veces, Sather compartió un enlace a una patente del año 2015 presentada por el Instituto Pirbright en Surrey, Reino Unido, que describe el desarrollo de una versión del coronavirus para su uso potencial como vacuna con el fin de prevenir o tratar enfermedades de vías respiratorias.
Sather mantiene que la hipótesis de que este virus sale de un laboratorio no es imposible. La Fundación Bill y Melinda Gates es donante, tanto de Pirbright como de varios programas de vacunas en fase de desarrollo. Este dato lleva a los conspiranoicos a sugerir que “el virus del brote actual se ha fabricado deliberadamente” para atraer fondos al desarrollo de medicamentos, concretamente de una vacuna.
“¿Y cuánta financiación ha otorgado la Fundación Gates a los programas de vacunas a lo largo de los años? ¿Se planeó la liberación de esta enfermedad?”, ha tuiteado Sather.
¿Hay datos empíricos suficientes para concluir que un complot está detrás de la tragedia de Wuhan? Lo cierto es que la patente de Pirbright no tendría nada que ver, en principio, con el brote. Eso sí, se relaciona con otro tipo de virus, el de la bronquitis infecciosa aviar, un miembro de la familia más amplia de coronavirus que infecta a las aves de corral. Hay conexión, pero no es determinante como para concluir que el Covid-19 sale de Pirbright.
De momento, la Fundación se ha apresurado a desmentir cualquier tipo de vinculación con el brote infeccioso de Wuhan. “En cuanto a las especulaciones sobre la Fundación Bill y Melinda Gates, la portavoz de Pirbright, Teresa Maughan, dijo a Buzzfeed News que el trabajo del instituto con el virus de la bronquitis infecciosa no fue financiado por esta fundación”, informa BBC.
Otra serie de historias que tienen que ver con la transmisión del coronavirus chino hablan de supuestas conspiraciones con las “armas biológicas” como telón de fondo. Se trata de otra afirmación sin fundamento que se ha vuelto viral en las redes sociales y que sugiere que el virus era parte del “programa de armas biológicas encubiertas” de China y que podría haberse filtrado del Instituto de Virología de Wuhan.
Los conspiranoicos citan dos artículos ampliamente compartidos del diario The Washington Times que citan a un supuesto exagente de inteligencia militar israelí. “Sin embargo, no se proporciona evidencia para tal afirmación en los dos artículos, y se cita a la fuente israelí diciendo que hasta ahora no hay evidencia o indicación que sugiera que hubo una filtración”, informa la BBC.
Los dos artículos se han publicado hasta ahora en cientos de cuentas de redes sociales con un potencial alcance de millones de personas. A su vez, el diario The Daily Star publicó un reciente artículo la semana pasada alegando que el virus podría “haber comenzado en un laboratorio secreto”. El pánico se abre paso en las redes sociales de una forma tan rápida e imparable como el Covid-19. Sin embargo, de momento sigue sin haber ninguna prueba o evidencia que pueda sostener tales afirmaciones.
Historias y bulos los hay para todos los gustos. Y por supuesto no podían faltar los cuentos de espías. La viróloga Xiangguo Qiu, su esposo y algunos estudiantes del equipo de la pareja fueron suspendidos por el Gobierno de Pekín y apartado del laboratorio en el que trabajaban tras una posible “violación política”, es decir, una posible filtración de material virológico, según un informe de la televisión pública canadiense CBC. Otra publicación asegura que Qiu visitó el Laboratorio Nacional de Bioseguridad de Wuhan al menos cuatro veces en los últimos dos años. Ese bulo, que fue retuiteado 12.000 veces y recibió 13.000 “me gustas”, afirmaba sin pruebas que Qiu y su esposo pertenecían a un “equipo de espías” que habían enviado “patógenos a las instalaciones de Wuhan”. Al parecer el marido de Qiu “se había especializado en la investigación del coronavirus”.
Todas estas afirmaciones son infundadas. De la capacidad del ciudadano de estar bien informado depende que la epidemia contagiosa no solo sea biológica, sino también psicológica, derivando en una especie de gran histeria colectiva mundial. De momento, la OMS ya ha advertido que la calma es el mejor tratamiento en el momento en que nos encontramos. Otra cosa es que se encuentre una vacuna a corto plazo. Algo que no ocurrirá antes de 18 meses.

Viñeta: Iñaki y Frenchy

LA INVOLUCIÓN


(Publicado en Diario16 el 12 de febrero de 2020)

Desde la instauración de la democracia en España, el PP no ha hecho otra cosa que frenar y torpedear los avances sociales. El partido fundado por Manuel Fraga llevó a cabo encarnizadas campañas de oposición contra cualquier tipo de desarrollo de los derechos civiles en nuestro país. En su día se opuso a la ley del divorcio, organizó manifestaciones callejeras contra el aborto y tachó el matrimonio homosexual de aberración que pretendía acabar con la familia tradicional. Aún está fresco en la memoria de los españoles aquel símil nefasto de “las peras y las manzanas” con el que Ana Botella se posicionó en contra de las bodas gais.
Hoy, lejos ya el humo de tantas batallas absurdas e inútiles, altos cargos del PP (ellos y ellas) se divorcian, interrumpen embarazos en clínicas médicas legalmente autorizadas y salen del armario para casarse felizmente con las personas del mismo sexo de las que están enamorados. Quiere decirse que el principal partido español conservador siempre ha estado ahí precisamente para eso, para tratar de evitar que España avance en el laicismo y en la aconfesionalidad del Estado, rompiendo con el yugo de un nacionalcatolicismo férreo y asfixiante que a lo largo de nuestra historia ha impedido cualquier tipo de avance no solo en lo social, sino también en lo político, en lo ideológico y en lo económico.
Pero lo que se vio ayer durante el debate de tramitación de la ley de eutanasia traspasó todos los límites de lo que cabe esperar de un partido supuestamente democrático. Cuando el portavoz adjunto del PP en materia sanitaria, José Ignacio Echániz, subió a la tribuna de oradores para referirse al “asunto financiero” que a su juicio supone la práctica de la eutanasia en España –acusando al Gobierno de Pedro Sánchez de poner en marcha la ley de muerte digna solo con el fin de “ahorrarse” un dinero de los presupuestos en pensiones y en dependencia–, los populares atravesaron un peligroso Rubicón. Todavía fue más espeluznante el argumento de Vox, que en su diarrea mental delirante cree que el Estado ha aprobado una poderosa “máquina de matar”.
De los de Abascal ya cabe esperarse cualquier salvajada o barbaridad, pero la deriva ultra de los de Pablo Casado resulta preocupante por lo que tiene de letal para la democracia. La desasosegante jornada de ayer en el Congreso de los Diputados coloca al Partido Popular como una formación al servicio de los sectores más retrógrados y reaccionarios de la Iglesia católica, que dicho sea de paso ya ha advertido que la ley impulsada por el Gobierno de coalición es un atentado a la moral y a la ley de Dios. Ese peligroso paso de los populares hacia el territorio religioso, hacia lo divino, apartándose de lo humano y de la opinión mayoritaria de la sociedad española (hasta un 80 por ciento de la población encuestada cree que el derecho a morir dignamente debe ser regulado) marcará un antes y un después en el futuro del PP.
En los últimos dos años, arrastrado por los vientos falangistas de Vox, el principal partido de la derecha nacional ha emprendido un viaje a ninguna parte, abandonando el centro político e iniciando una inquietante deriva hacia postulados propios de la extrema derecha. Esa es una decisión arriesgada que habrá que anotar en la hoja de servicios de Casado, o mejor dicho, de José María Aznar, que a fin de cuentas es quien maneja la dirección del partido en la sombra. Pero más allá del endurecimiento del discurso político hacia postulados propios de la dictadura franquista, quizá lo más preocupante de todo sea el tinte ultrarreligioso que está adquiriendo la formación de la gaviota. El Partido Popular ha optado por convertirse en el portavoz político de un catolicismo medieval, intransigente e inquisitorial que ya creíamos superado pero que por lo visto sigue tan vigente como en 1492. Desde ese punto de vista, Casado y sus huestes se alejan de lo que debería ser un partido conservador moderno, a la europea, y se acerca más a las teocracias del tercer mundo, véase Arabia Saudí o Irán, donde lo político y lo religioso se funden íntimamente hasta conformar un mismo proyecto de sociedad.
Tener que escuchar desde la tribuna del Parlamento de una democracia liberal como es España que el derecho de las personas a morir dignamente va contra las tradiciones y la ley de Dios, como se deduce de las palabras del tal Echániz, produce tristeza, desolación y miedo. Sobre todo mucho miedo. Con el discurso fanatizado y escolástico que ayer mantuvo el PP a propósito de la eutanasia la única pregunta que cabe plantearse ahora es cuánto tiempo vamos a tardar en ver a los ensotanados dirigentes del PP enarbolando crucifijos y santos, entre incensarios y botafumeiros, entre nubes narcotizantes de incienso y cantos gregorianos. Mal asunto cuando lo religioso impregna hasta el tuétano una organización política de carácter civil. Europa necesitó muchos siglos y guerras hasta sacar la religión de las instituciones y poderes del Estado. El PP por lo visto quiere volver a ese modelo teocrático donde los clérigos imponen la ley, la moral y las costumbres. Casado pretende recuperar la Inquisición, los autos de fe contra los médicos herejes que administren la bendita morfina al enfermo terminal, al Concilio de Trento y a los tiempos más oscuros del ser humano. Es la consecuencia directa de vender el alma al Diablo, o sea a Vox, el auténtico Anticristo de la democracia. Y todo por un puñado de votos.

Viñeta: Iñaki y Frenchy

LA LIMPIEZA DE MERKEL


(Publicado en Diario16 el 10 de febrero de 2020)

A Angela Merkel no le está temblando el pulso a la hora de depurar responsabilidades en su partido, la CDU, por los bochornosos pactos con los neonazis de la AfD. La presidenta de la Unión Cristiano Demócrata (CDU), Annegret Kramp-Karrenbauer, no participará en la carrera para suceder a Merkel como canciller de Alemania, según han informado fuentes de la formación conservadora a la revista germana Der Spiegel.
No se anda con chiquitas la líder alemana, que sabe que la tolerancia cero con el fascismo es el único camino de evitar que la dramática historia de la República de Weimar (1918-1933) –cuando el sistema democrático se hundió sin remedio permitiendo el ascenso de Hitler al poder–, vuelva a repetirse. Las democracias liberales son sistemas tremendamente frágiles y permeables a la inclusión de virus perniciosos, como los populismos demagógicos, los nacionalismos violentos y el fascismo encarnado en una extrema derecha de nuevo cuño tan peligrosa como la que alcanzó el poder en el primer tercero del siglo XX.
La decisión de la CDU de Merkel llega días después de la crisis generada la semana pasada por la elección de un primer ministro liberal en el estado federado de Turingia con los votos del partido conservador y los de la formación de ultraderecha Alternativa por Alemania (AfD).
Fuentes de la CDU consultadas por Der Spiegel y recogidas por Europa Press han explicado que Kramp-Karrenbauer ha anunciado este lunes en la reunión ejecutiva del partido que renunciará al cargo de presidenta de la formación conservadora y que no optará a ser candidata a canciller. Toda una sorpresa, ya que la sucesión en la CDU se daba por hecha, de modo que los analistas quieren ver la mano de Merkel en la liquidación política de la candidata.
Las mismas fuentes aseguran que Kramp-Karrenbauer presentará la dimisión como presidenta del partido y que en verano se organizará un congreso para decidir quién será el candidato a canciller en las próximas elecciones.
Según varios de los participantes en la reunión de la ejecutiva de la CDU Kramp-Karrenbauer ha lamentado la crisis de Turingia y ha subrayado que está completamente en contra de cualquier colaboración con AfD y con Die Linke. Una explicación que no ha debido resultar suficiente para Merkel, que ha decidido cortar por lo sano y evitar cualquier tipo de contaminación de la CDU con la ultraderecha.
Tras el anuncio de su decisión, la canciller alemana ha agradecido a Kramp-Karrenbauer “el trabajo realizado” y le ha pedido que siga como ministra de Defensa en su Gobierno. La ya dimitida sucedió a Merkel como presidenta de la CDU en diciembre del año 2018 y su carrera política auguraba un brillante porvenir. Hoy Karrenbauer es historia gracias a la decisión tajante, sin ambages ni contemplaciones, de una auténtica estadista que ha sabido leer la dramática situación que vive Europa y cuál es el camino para apartar del poder a los neofascistas del viejo continente: colocar un eficaz cordón sanitario y echar del partido a todo aquel que coquetee más de la cuenta con los ultras. En España alguien debería tomar buena nota, sobre todo en el PP y Ciudadanos, dos partidos que un año después de la infame foto de Colón han decidido ir de la mano de la extrema derecha en comunidades autónomas como Madrid, Andalucía y Murcia. Evidentemente, ninguno de estos partidos tiene como líder a un personaje de la inmensa talla política de Angela Merkel.

Viñeta: Iñaki y Frenchy

LA FOTO DE COLÓN


(Publicado en Diario16 el 10 de febrero de 2020)

Se acaba de cumplir un año de la foto de Colón. Un año ya desde que las derechas acordaran formar un bloque frentista para plantarle cara a la izquierda y más concretamente al “sanchismo”. Aquel posado polémico, una imagen de la España de charanga y pandereta más propia de Berlanga que de políticos modernos, serios y preparados para dirigir un país, fue un auténtico terremoto político que marcó un antes y un después en nuestra historia contemporánea. Por momentos el corazón de Madrid se transformó en una gran verbena de la Paloma patriotera, una jornada de orgullo y exaltación nacional en medio de un mar de banderitas rojigualdas (muchas de ellas con el pollo preconstitucional) y de una sinfonía patética y desafinada compuesta por trompetillas y tambores, El novio de la muerte, coplillas de Manolo Escobar, pitos, insultos y abucheos al Gobierno y a los independentistas catalanes.
Fue una especie de triste retorno al pasado, al siglo XIX español más trágico y negro, a los pronunciamientos con grandilocuentes arengas militares, a las intrigas de absolutistas contra liberales y a la muchedumbre agitada y enardecida por un puñado de salvapatrias de frac, gomina y perfume macho y rancio. Solo les faltó entonar el Cara el Sol, brazo en alto, aunque hubo quien lo hizo. Las dos España volvían a las trincheras.
Aquella foto de familia de los principales líderes del PP, Ciudadanos y Vox formando monolíticamente sobre el escenario, como un solo hombre y uniendo sus falanges en una misma “unidad de destino en lo universal”, ha tenido consecuencias políticas dramáticas que un año después podemos analizar con datos empíricos. De entrada, hubo un primer efecto trascendental: Santiago Abascal emergió con un líder sólido y fuerte, el Caudillo de la nueva derecha española. Hoy ya puede decirse que Vox fue el principal beneficiado de aquel soleado “día de la raza” en Colón, hasta tal punto que ha logrado colocar a 52 de sus peones en el Congreso de los Diputados, ahí es nada. Populares y Ciudadanos abrieron la puerta a la extrema derecha y los diputados ultras alborotadores, jactanciosos y baladrones ya están en el Parlamento con sus malos modales de taberna de extrarradio, su vocerío constante y sus porrazos a los escaños.
La segunda consecuencia es la deriva sin rumbo en la que parece haber entrado el PP. No fue un buen negocio para Pablo Casado clonarse con los ultraderechistas por varias razones: primero porque el votante siempre preferirá la copia al original; después porque se ha abierto una brecha profunda en el partido entre “marianistas” y “aznaristas”, es decir, entre los moderados partidarios de mantenerse en el centro político y entre los duros, aquellos que optan por ser más papistas que el papa, más ultras que los ultras. O lo que es lo mismo: aquello que dijo Aznar de “a mí nadie me habla de una derechita cobarde porque no me aguantan la mirada”.
Y en tercer término queda el maltrecho Ciudadanos. La formación naranja es quien más ha sufrido aquella foto que fue como un coronavirus letal para su proyecto liberal. La estrategia de colocarle un cordón sanitario a Pedro Sánchez en lugar de a Vox se advirtió como un inmenso error confirmado por los hechos. La prueba palpable ha sido su descalabro monumental en las pasadas elecciones generales, donde pasó de 57 escaños a solo 10. Como consecuencia su líder, Albert Rivera, se vio obligado a presentar la dimisión y el partido se desangró con deserciones masivas y súbitos transfuguismos de nombres importantes que no estaban para nada de acuerdo con el acercamiento de Cs a los franquistas de Abascal.
Hoy el partido naranja ha colgado el cartel de “se traspasa” previo al de cerrado por defunción, mientras Inés Arrimadas, el hipotético recambio, no termina de romper con el “riverismo” ni de consolidar su liderazgo. Su espantada de Cataluña para irse a Madrid no ha dado el fruto que se esperaba y nadie sabe a fecha de hoy qué sentido tiene Ciudadanos. Si es una fuerza de centro-liberal, como se definían sus miembros, se ha traicionado a sí misma por sus pactos con Vox en Madrid, Andalucía y Murcia. Si ha virado a la derecha, el destino que le aguarda es ser irremediablemente fagocitada por el macho alfa de pedigrí, es decir, Abascal. Las declaraciones de hoy de Juan Marín, vicepresidente de la Junta de Andalucía, acerca de lo que supuso la fotografía de Colón, no deja demasiado lugar para la esperanza a los moderados de Ciudadanos: “Siempre que se defienden las mismas posiciones no hay que esconderse de nadie y algunos tienen complejos de decir lo que piensan. Algunos tienen complejos de una fotografía y luego acaban en una cárcel negociando unos presupuestos. Eso no lo hacemos nosotros”. En otras palabras, vamos a seguir siendo amigos de los fachas por mucho que nos vaya mal y sin hacer caso al ejemplo de Angela Merkel, que ha colocado un higiénico cordón sanitario a los nazis. El suicidio político de Cs es un fenómeno digno de estudio. Y todo por salir en una foto.

Viñeta: Iñaki y Frenchy