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viernes, 21 de octubre de 2016

CON HACHE DE HUMOR

 (Publicado en Revista Gurb el 21 de octubre de 2016)

Pese a que se ha convertido en nuestra primera showoman y en el rostro más popular de la televisión (algunos la comparan con la mismísima Ellen DeGeneres) por momentos Eva Hache (Segovia, 1971) sigue siendo como esa amiga del barrio simpática y enrollada con la que todos pasaríamos una noche de copas. Durante cuatro años ha presentado El Club de la Comedia, el programa de humor más visto de la pequeña pantalla y el que le ha dado el éxito y la fama profesional. Sus ojazos expresivos que lo dicen todo, su mímica gestual electrizante, su humor arriesgado e inteligente y su rompedor corte de pelo a lo garçon futurista han moldeado la fuerte personalidad de una actriz singular que, tal como le ocurriera a otras grandes damas de la escena como Lina Morgan o Rosa María Sardá, siempre acaba conectando con el público en corriente de alto voltaje. Ahora está de gira por España con la obra Los vecinos de arriba (Paterna 11 de noviembre, Alicante 18 y 19 y Castellón 2 de diciembre) una comedia dirigida por Cesc Gay que habla sobre los desamores y las insatisfacciones sexuales de dos parejas que conviven en un mismo edificio y que se plantean sus relaciones monótonas y aburridas. "Los personajes de la obra se ven envueltos en un tsunami de emociones y se debaten entre la envidia corrosiva y una lucecita de esperanza. ¿Hay solución? ¿Se darán al gel de placer? No sabemos", asegura. En el último año, sus fans han notado su ausencia en El Club de la Comedia después de que Eva Hache haya tenido que salir del programa por desavenencias con la dirección ("acepté un trabajo en la competencia y eso no les gustó") y quizá sea por eso que los índices de audiencia andan un tanto alicaídos desde entonces. A fin de cuentas Eva se escribe con hache mayúscula. Y no es tan fácil comerse una hache y reemplazarla por otra letra.

Entrevista completa en Revista Gurb

viernes, 31 de julio de 2015

EL HOMBRE DE LAS MIL VOCES


 (Entrevista publicada en Revista Gurb el 31 de julio de 2015)

Sale del hotel afable y sonriente, gafas de espejo, vaqueros y americana negra de gala, atravesando el paseo marítimo con el aire misterioso de un mago. Pero Carlos Latre (Castellón de la Plana, 1979) no es un ilusionista que saque conejos de la chistera, más bien se saca personajes de la manga, o mejor dicho, voces. Este verano vuelve a estar de gira con su espectáculo 15 años no es nada, donde pone carne y cuerdas vocales a 150 famosos de la vida pública española. Ahí es nada: encerrado en el teatro con 150 miuras. "¿Que si acabo esquizofrénico? ¡Qué va! Me encuentro mejor en cada función". Dice sentirse feliz de poder subirse a un escenario (la magia del teatro) e imitar al rey Juan Carlos, Boris Izaguirre, la Pantoja de Puerto Rico, la Pitonisa Lola y tantos otros que ya se han convertido en clásicos de su amplio repertorio. "El teatro es un examen diario, te la juegas cada día, el público ha pagado una entrada para verte y es algo único porque tienes que darlo todo en cada momento", asegura. Atrás quedan sus inicios en el mundo del espectáculo, cuando se plantó ante Javier Sardá y le preguntó: ¿Me dejas hacerte una entrevista? "Él me contestó: pues no, espérate a la rueda de prensa. Entonces empecé a imitar voces y me dijo: Venga va, te lo has ganado". Desde sus primeros pinitos en el manicomio de Crónicas Marcianas, Latre ha ido ganando en empaque y solidez como humorista y hoy nadie le discute el trono de mejor imitador del país. "Crónicas fue la universidad para muchos de nosotros. La imitación estaba reservada para cuñados, para amigos, para colaboradores de radio, y algunos profesionales nos empeñamos en reivindicarla como arte". Hoy charlamos con Latre, o eso al menos creemos nosotros, porque por momentos el mago Latre se desvanece y se aparece Boris soltando uno de sus "¡maravilloooso!"; o se materializa la Pantoja de Puerto Rico y exclama un "¡y esooo!"; o emerge la Pitonisa Lola decidida a ponernos "dos velas negras". Y ya todo es un lío de gente, terapia de grupo, y es entonces cuando uno se pregunta con quién demonios está hablando realmente.

Foto: David B. Méndez

Entrevista completa en Revista Gurb.