sábado, 8 de junio de 2019

IGLESIAS QUIERE LA MESA DEL CONGRESO


(Publicado en Diario16 el 4 de mayo de 2019)

Mientras la resaca electoral sigue surtiendo efecto y Pablo Casado trata de apuntalar los andamios tambaleantes de Génova 13 –la Notre Dame de la calcinada derecha clásica española–, PSOE y Podemos negocian en la sombra si habrá un Gobierno de coalición o un Gobierno monocolor socialista con apoyos puntuales de la formación morada. De la decisión que tome Pedro Sánchez dependerá el futuro de la socialdemocracia española. De momento, los españoles se han agarrado al candidato socialista como a un clavo ardiendo, como a la última esperanza de la democracia civilizada antes de la llegada de los bárbaros de Vox. Pero está aún por ver si el presidente escucha el clamor de la calle (“con Rivera no”), optando finalmente por un gobierno de izquierdas con Podemos de socio, o va por libre.
Toda la prensa cuenta en las últimas horas que Pablo Iglesias ha empezado a pedirle a su homólogo que se moje, exigencias, cosas, como por ejemplo que la Presidencia del Congreso esté controlada por un diputado podemita. Ya no estamos ante aquella descarada demanda de antaño, cuando Iglesias reclamaba para él la gestión del CNI, del BOE y hasta del bar del Congreso con sus gin tonics baratos. Hoy el líder de la formación morada, mucho más maduro y sensato, mucho más pragmático y con los pies en el suelo, exige cuestiones que son perfectamente asumibles y que de lograrlas o no dirán mucho de las verdaderas intenciones de Sánchez, tanto si opta por un Gobierno en solitario como si decide pactar con otros grupos. Al pedir la Presidencia de la Cámara Baja para Podemos, Iglesias le ha puesto el cebo delante de la boca al candidato socialista a ver si pica. Si Sánchez rechaza la oferta sabremos que la coalición está lejos; si la acepta podremos empezar a intuir que un pacto de Gobierno de izquierdas puede estar a la vuelta de la esquina.
La XIII Legislatura dará comienzo el próximo 21 de mayo con la constitución de las nuevas Cortes, la elección del presidente o presidenta del Congreso y de la Junta de Portavoces. A esa cita todos los jugadores deben llegar con las cartas boca arriba. Entonces sabremos qué se llevan entre manos Pedro y Pablo.
La elección de la Mesa será un momento decisivo. Los pactos y acuerdos para el reparto de los órganos de gobierno del Parlamento quedarán entonces al descubierto, apenas cinco días antes de las elecciones del 26M. Auténtica munición para unos y otros durante la campaña electoral. Si hay acercamiento a ERC se verá enseguida; si el PNV ha sido “tocado” o seducido por el PSOE también quedará al descubierto y todo eso empezará a ser aprovechado por los Casado, Rivera y Abascal, que arremeterán con su ballestería habitual de improperios, lo de Sánchez el traidor, la venta del país a los enemigos de España y en ese plan.
El nombramiento de los nueve miembros de la Mesa del Congreso será la primera patita que asome en el comienzo de la nueva Legislatura, que no sabemos si tendrá una vida larga o terminará en aborto prematuro, dando paso a nuevas elecciones. Imagínense lo que podría suponer que Gabriel Rufián fuese elegido vicepresidente o secretario. El morbo estaría asegurado. Y también sería un paso más en el deshielo entre unionistas y soberanistas y hacia la vuelta a la senda del diálogo en Cataluña. Además, habrá que estar muy atentos a si el líder de los republicanos, Oriol Junqueras, puede recoger finalmente su acta de diputado. De hecho el Tribunal Supremo, que sigue con el juicio del ‘procés’, no ha fijado sesión para ese trascendental 21 de mayo, de forma que los acusados que han salido cargos electos podrán acudir al primer Pleno de la Legislatura.
Sin duda, el acto de configuración de la Mesa del Congreso es de la máxima importancia, ya que marcará el devenir de la política española y de los acuerdos para los próximos cuatro años. Es tan relevante que, por ejemplo, en los últimos nueve meses de Gobierno Sánchez los socialistas han sufrido las consecuencias del bloqueo de PP y C’s. Pese al talante conciliador de Ana Pastor, sus decisiones afectaron al debate parlamentario, como no podía ser de otra forma. Lo que parece acreditado, casi una semana después de las elecciones, es que los contactos entre partidos se están llevando a cabo en silencio, con el máximo sigilo, ya que una filtración a destiempo podría arruinar todo el plan. Un guion secreto en el que los papeles de Sánchez e Iglesias, como motores del cambio, pueden estar resultando fundamentales para el futuro inmediato de España.

Viñeta: Igepzio

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