sábado, 8 de junio de 2019

UN FALANGISTA EN BRUSELAS


(Publicado en Diario16 el 10 de mayo de 2019)

Santiago Abascal, en su habitual tono tragicómico y guerracivilista, ha calificado a los periodistas de El País de “activistas comunistas”. Es su forma de defender a Vox de las informaciones del rotativo madrileño, que acaba de publicar que el Parlamento europeo tendrá entre sus diputados, por primera vez, a un falangista admirador de José Antonio Primo de Rivera. Se trata de Jorge Buxadé Villalba, cabeza de lista por la formación verde. De confirmarse las encuestas del CIS, será seguro que Buxadé entrará en el legislativo europeo. Será una aportación vergonzosa de España a la democracia del viejo continente. Preparémonos pues para escuchar el himno de Pemán en Bruselas, y esta vez no será un error de protocolo como el que puso cara de póker a Felipe VI y a Juan Carlos I durante un reciente acto oficial en Italia.
Habría que preguntarle al tal Buxadé si su intención es destruir la UE desde dentro, tal como su idolatrado José Antonio pretendía hacer con la democracia española en el 36. Según El País, el cabeza de lista por el partido de Abascal, un abogado del Estado, ya se presentó a las elecciones europeas por Falange Española de las JONS y en las generales de 1996 fue candidato de Falange Auténtica por Barcelona. Un auténtico pata negra del franquismo redentor.
Buxadé califica a José Antonio y a Ernesto Giménez Caballero, uno de los ideólogos del fascismo en España, como “dos almas superiores”, al tiempo que denostaba la Constitución Española del 78: “Eso es lo que nos ha dejado, ya lo podemos decir, la Constitución de 1978: un pueblo desmantelado”.
Por si fuera poco, el candidato de la formación verde anticipa lo que piensa hacer cuando llegue al Parlamento europeo: “Es imperativo que los eurodiputados españoles pongan freno a cualquier medida dirigida a una mayor integración en tanto no se resuelva el problema de la eurorden, es decir, hasta que Puigdemont no deje de pasear tranquilamente por las calles de las capitales europeas”.
Llegados a este punto, conviene plantearse si la vieja democracia europea no estará siendo demasiado permisiva y tolerante con estos personajes llegados de los movimientos neofascistas, y la pregunta es cuándo veremos en Bruselas a gente desfilando con el brazo en alto o con la cabeza rapada al clásico estilo musoliniano. Alguien en la UE debería empezar a plantearse con seriedad este asunto de los nuevos populismos xenófobos. La democracia no puede permitir que sus enemigos se instalen en su seno para liquidarla. Eso ya ocurrió en los años 30 del pasado siglo y ya vimos lo que ocurrió: una Segunda Guerra Mundial, los campos de exterminio, el apocalipsis. No es para tomárselo a broma: está en juego que sigamos disfrutando de un sistema de libertades democráticas o que volvamos a repetir la misma negra historia.

Viñeta: El Koko Parrilla

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