viernes, 24 de abril de 2015

UN SEÑOR DE VIETNAM


(Publicado en Revista Gurb el 24 de abril de 2015)

Charlar con Diego Carcedo (Cangas de Onís, 1940) es hacerlo con un veterano pionero, un mito de la televisión española. Precursor del nuevo periodismo español de los setenta, reportero de guerra y aventurero incansable (afirma haber puesto pie en todos y cada uno de los países de la Tierra) fue durante años el corresponsal de TVE en Nueva York, ese periodista con aspecto de filósofo insomne y barba espesa que se colaba en nuestros hogares en blanco y negro, más tarde en color, para poner voz y rostro a las noticias del mundo desde el Empire State, Broadway o la Estatua de la Libertad. Conectamos con Diego Carcedo, decía la peripuesta presentadora desde los estudios en Prado del Rey, y ahí aparecía él, el reportero solitario de la Gran Manzana, entre la riada de taxis amarillos, la neurótica muchedumbre neoyorquina y las rabiosas luces de neón de Times Square, con su dicción perfecta, su estilo descreído de contar las noticias del convulso siglo XX y una vida apasionante a cuestas que era la envidia de todos los que teníamos el sueño inalcanzable de ser, algún día, periodistas y enviados especiales en Nueva York. Hoy hace un alto en el camino y nos concede una entrevista poco antes de su conferencia en la Casa de León en Gijón, donde, ante un público entregado recordó mil y una anécdotas de su azarosa vida como reportero. Los desastres de la guerra, Vietnam, África, Centroamérica, el estallido del sida, los vaivenes de Wall Street, la luchas raciales en Estados Unidos, las matanzas de francotiradores enloquecidos, la guerra fría, la carrera espacial, los presidentes que llegaban a la Casa Blanca, el nacimiento del islamismo radical… En pocas palabras, telediario a telediario, conexión a conexión, reportaje a reportaje, nos ha ido contando la vertiginosa historia contemporánea. Y todo eso a la hora de comer y sin movernos del salón de nuestras casas. Todo eso sin que nos diéramos cuenta.

Foto: José Antequera

Entrevista completa en Revista Gurb

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