domingo, 31 de enero de 2016

FELIPE Y AZNAR SE ENTIENDEN


Los peores vicios de antaño de esta España nuestra resucitan últimamente, y uno de los más nocivos de todos es, sin duda, el egoísmo de algunos líderes instalados que temen perder sus privilegios. Cuando Felipe González dice que Podemos es "leninismo 3.0" no habla en realidad un hombre de izquierdas, que no lo fue nunca, sino un nuevo rico amnésico del socialismo que ha reaprendido los placeres de la vida tostándose el trasero en la cubierta de un yate. Cuando Aznar se refiere a que Podemos practica el "chavismo y el comunismo" no habla un estadista que quiere lo mejor para el país, sino un mago de la puerta giratoria que ha vivido y vive de contar mentiras tralará. Ambos son adictos al manual maquiavélico, sicarios con licencia para mentir que desde hace años no pueden dejar de soltar un embuste tras otro para seguir conservando eso que llaman el estatus. Los dos politiquean, malmeten, cizañean, manipulan la verdad a su antojo y en función de sus intereses personales por miedo a perder el gran chollo de las conferencias, los asesoramientos, los másteres, los congresos y los seminarios a tocateja por todo el mundo. Vivieron de España y siguen viviendo. Pero no es para tanto señores excaudillos, ni Podemos es un partido tan peligrosamente leninista como dice el señor X ni pretende imponer la dictadura del proletariado a nadie, como asegura el vendedor de humos y guerras trucadas. Podemos es un partido al que han votado cinco millones de españoles que sencillamente están hasta los pelendengues de las componendas históricas de estos dos vendemotos. Pablo Iglesias no nace de la nada y por generación espontánea, lo han fabricado ellos mismos con sus políticas estériles y neocons: Felipe y Aznar, Aznar y Felipe, que tanto monta monta tanto. Pues si están tan de acuerdo en todo que se besen, que se casen y monten un partido a medias. El PPSOE.

Indocumentados al poder. El PP valenciano ha quedado totalmente desarbolado después de la terapéutica y oxigenante redada de la Guardia Civil. Pero los populares, luchadores y patriotas como son, no se rinden nunca por el bien de España, y ya trabajan en la reconstrucción del nuevo partido, que resurgirá como la gaviota fénix de entre las cenizas vergonzosas. Ayer viernes, sin perder ni un solo segundo, la junta directiva (que así se llama el máximo órgano pepero municipal, como si de una organización fallera se tratara) nombraba secretario general provincial a Vicente Ferrer (nada que ver con el célebre santo, salvo que como él tendrá que hacer milagros para que el PP no se vaya al carajo definitivamente) un exdiputado en el Congreso a quien en Génova consideran "la persona más adecuada por experiencia y conocimiento del partido". En principio un líder aparentemente limpio de polvo y paja, de gúrteles y mordidas, nada que objetar, nada que ver con los golfos de Rus y del parrús, y quizá sería el hombre perfecto, de no ser porque lamentablemente, porca miseria, ha sido condenado por conducir ebrio, achispado, encogorzado vivo y haciendo eses por las calles de Valencia. Y aquí surge de nuevo la gran pregunta que como buenos analistas políticos de la realidad debemos hacernos de inmediato: ¿un multado al que la Justicia le ha retirado el permiso de circulación es el hombre más adecuado para conducir los destinos de las huestes populares en este éxodo desde la sucia y corrupta Babilonia valenciana hacia los jardines edénicos y puros de la regeneración? ¿Es que no había otro? ¿Es que en toda Valencia no hay un solo dirigente que al menos tenga los papeles en regla? Reflexionemos, hermanos.

Viñeta: El Koko Parrilla

jueves, 28 de enero de 2016

DE RAJOY MONSTRUOSO Y EL PARO


El Rey y el ente
. Llegado el momento de la próxima ronda de consultas, el Rey recibirá a un presidente Rajoy tan transformado, tan metamorfoseado en otro ser no humano, que será difícil reconocerlo. Estará el líder gallego tan cubierto de mugre, tan tapado por la montaña de desechos, que apenas podrá vérsele la cara, solo le asomarán las gafas entre la masa informe de suciedad. Felipe VI, horrorizado y estupefacto ante la fealdad horrible del ente, le invitará a pasar al salón de audiencias de la Zarzuela y no verá ya en él a una persona, sino a un montón de estiércol pestilente comido por las moscas. El engendro negruzco, churretoso, mugriento, avanzará torpe y lentamente, arrastrando la pesada carga de detritus, hacia el rincón de los tapices reales. El ser irá dejando tras de sí un rastro purulento de inmundicia que ensuciará los pasillos de palacio y allí, junto a los hermosos tapices borbónicos, esbozando una sonrisa grotesca y guiñando el ojo afectado por el tic más agitado de lo normal, alargará la mano pringosa al monarca y le dirá con una voz gutural, monstruosa, una voz de ultratumba que retumbará en todos los muros del castillo, aquello de: "la corrupción del PP es algo aislado, señor, no es algo del partido". De inmediato, la mano de su alteza quedará enguarrada ante la cara de repulsión del Rey y un ejército de mayordomos saldrán con cubos y fregonas de estilo rococó para tratar de limpiar la podredumbre que invadirá todas las estancias de la Zarzuela. Tras la entrevista, el ente inflado de basura le dirá a su majestad que no podrá formar gobierno, y se despedirá de él hasta una nueva ronda de consultas, alejándose pesada y lentamente por los jardines de palacio, que ya no serán de un frescor cristalino, verde y alegre, sino que a su paso quedarán cubiertos por una costra marrón que perdurará durante siglos.

Parados eternos. Leo y escucho que ha bajado el paro unos cuantos decimales más. Es la misma cantinela trimestral con la que nuestro querido Gobierno va componiendo la partitura de esta sinfonía magistral que es su gran mentira económica. Aquí no baja el paro, qué va a bajar, aquí lo único que baja es la esperanza del pueblo que, cansado y harto ya de tanta burocracia inútil, deja de hacer la ruta del Inem peripatético. Aquí lo único que baja es la calidad del empleo digno, bajan los salarios al nivel del esclavismo, baja la ilusión de unos jóvenes con carrera que tienen que hacerse el máster de camarero en Londres, aquí baja la hucha de los jubilados, el anhelo estéril de que el país se arregle, el listón de la ética y la moral de unos políticos que chapotean como cerdos alegres en el fango viscoso de la avaricia. Aquí no baja el paro, qué hostias va a bajar el paro, aquí lo único que se rebaja es la dignidad de unos ciudadanos que no se merecen este atropello constante e histórico. España es el relato de una decadencia continua y este Partido Podrido que nos gobierna, con su canibalismo neoliberal, nos ha llevado de nuevo al XVII, solo que sin un Quevedo para contarlo. Stendhal dijo que España «es el último pueblo con carácter de Europa», y después de que nos lo hayan robado todo, el pan, el dinero, la casa, los ahorros, los colegios y hasta el agua, solo les queda robarnos el carácter. Para dejarnos por fin en pelotas.

martes, 26 de enero de 2016

DE LA PROFECÍA DE RITA Y OTRA VUELTA DE TROIKA


La profecía.
Lo dijo en su día Marcos Benavent, el arrepentido del PP, el yonqui del dinero que se hizo jipi después de grabar a sus compañeros de corruptelas. "Las grabaciones son ciertas, va a salir mierda a punta pala", aseguró el testigo con pinta de roquero colgado. Y vaya si está saliendo, está saliendo mierda, excremento, deyección, defecación, deposición, excreción, evacuación, detrito, heces, caca, cagada y boñiga. Toda la descomposición orgánica de un cuerpo moribundo a punto de la defunción, como es el PP. Hoy la Guardia Civil detiene a Alfonso Rus. Mañana apunta a Rita, la collares de los güisquis que ha gobernado Valencia como un marquesado, como quien dirige una verbena fallera de garrafón. Fue la profecía Benavent, el oráculo acertado de un santón hinduista iluminado en su fase astral de meditaciones desde su celda. La cárcel es el mejor lugar para recuperar la fe. ¿Qué explicación dará hoy la señora? ¿Qué coartada pondrá para explicar los contratos a dedo, las comisiones, los chanchullos? Ya pasó el tiempo del caloret, de los ferraris veraniegos y la cogorza del dinero. Ahora estamos en pleno y crudo invierno, cuando los prebostes del partido se congelan como estatuas de hielo con el viento frío de la Justicia. Qué hostia Rita, qué hostia.

Otra vuelta de troika. Bruselas advierte de que el “riesgo político” en España crea desconfianza. O dicho de otra manera: los ricachos financieros de la UE temen que los parias de la famélica legión podemita escalen por los muros de sus palacios versallescos y se coman sus venados y se beban sus licores. Vivimos en una dictadura oligárquica de sesenta y dos fulanos que mueven tanto dinero como 3.600 millones de personas, y en cuanto el pueblo se pone tonto se le mete un recortazo de padre y muy señor mío, 9.000 millones de euros de nada, que es el regalito que nos prepara la troika para que vayamos haciendo boca y se nos quiten las ganas de alegres revoluciones. Al perro que tiene dinero se le llama señor perro, decía un proverbio árabe, y aquí los perros que mandan son unos señores rubios de ojos azules que guardan la pistola alemana con la esvástica de papá en un estuche dorado en el armario. Da igual si Pedro Sánchez pacta líneas rojas y programas sociales con Pablo Iglesias para lograr un gobierno de izquierdas, da igual si las confluencias y mareas ciudadanas sacan dos o cuatro grupos parlamentarios o si Manuela Carmena mantiene a raya las deudas de Madrid. Cuando el rojerío llegue a la Moncloa, si es que llega, aparecerán los señores de negro, buitres funestos del dinero, para dejar claro quién manda aquí. Como le pasó a Tsipras, el griego. Otro pobre diablo.

sábado, 23 de enero de 2016

DEL CADÁVER PASEANTE, LA ESPAÑA ROJA Y ATXAGA


Testamento político. «En la vida, y la política forma parte de la vida, no vale todo», ha dicho un derrotado Rajoy esta misma mañana en Córdoba, donde un coro de palmeros y plañideras le han jaleado al grito de presidente, presidente. Ha sido un discurso lacónico, triste, un discurso que olía a testamento húmedo y apolillado recién sacado de la caja fuerte, esa misma caja donde se guardan los sobres en B. Rajoy se rajó ayer ante el Rey, mientras Pedro y Pablo firmaban las bienaventuranzas de la nueva España roja, pero hoy dice que no tira la toalla, que se vuelve a presentar a la investidura con toda la ilusión del mundo, como si las matemáticas inútiles de ayer ahora le cuadraran. Es obvio que no le ha creído ni su propio hijo, el de la colleja, que a buen seguro, y con buen criterio, ya le está reprochando a estas horas que esas cosas que va diciendo por ahí son una maldita basura. El líder en funciones, un político que se resiste a asumir su condición de cadáver paseante, también ha soltado que España necesita un "presidente con dignidad". Se conoce que no se mira al espejo por las mañanas. Don Mariano ha querido hacer un discurso de alto estadista desde la honestidad. Lo malo es que ya no le cree nadie. Quién va a creer a un cadáver.

Bailando con la mentira. La insensatez del día acaba de decirla la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría quien, aterrorizada ante la posibilidad de un gobierno de izquierdas, cree que "algunos están jugando a sentarse en la silla del presidente y también jugando con la vida de los españoles". ¿Quién ha jugado con la vida de las personas todos estos años, señora vicepresidenta? Que se lo pregunten a las 100.000 familias que perdieron sus viviendas en los dos últimos años, que se lo pregunten a los cinco millones de parados a los que han arruinado el futuro con su infame reforma laboral, que se lo pregunten a los más de 13 millones de ciudadanos pobres o en riesgo de exclusión social. ¿Quién ha jugado con nosotros como números invisibles, señora bailarina de la mentira?

Pedro y Pablo conection. Pablo Iglesias propone al Rey un gobierno PSOE-Podemos-IU en el que él sería vicepresidente y Garzón ministro. Una jugada maestra. Pedro, ¿a qué esperas para recoger el guante?

Un rato con Bernardo Atxaga. "¿Qué es lo que hay en los pueblos fundamentalmente? Soledad y espacio. Yo cuando voy a mi pueblo de Álava ¿qué me encuentro? Mucho espacio, y encuentro silencio, soledad, y en esa soledad encuentras una pequeña sociedad de amigos y eso son los pueblos". Fue un placer y una lección de literatura poder charlar con él. Gracias Bernardo Atxaga.

Viñeta: Iñaki y Frenchy

viernes, 22 de enero de 2016

EPIDEMIA DE ESTILISMO EN EL CONGRESO

 (Publicado en Revista Gurb el 22 de enero de 2016)

En solo unos años, la joven democracia española se nos ha quedado vieja de repente, sobre todo en lo político, aunque también en lo social y lo cultural. La llegada al Congreso de los 69 nuevos diputados de Podemos y sus grupos de confluencia, así como los 40 de Ciudadanos, parece haber resucitado la vida parlamentaria nacional, demasiado mustia y trasnochada tras las últimas legislaturas dominadas por la cómoda rutina y un bipartidismo conservador e inmovilista. La derecha tradicional representada por el PP, como es habitual en ella, se ha rasgado las vestiduras al ver entrar en el hemiciclo a unos jóvenes jipis de Lavapiés que se hacen llamar diputados de la nueva política. Cómo huelen los condenados, solo faltan los canutos rulando por los escaños, debieron pensar los más mojigatos. A algunos congresistas de la casta se les hincharon las venas del cuello, al extremo, cuando Carolina Bescansa apareció con su bebé de seis meses y le dio la teta honrada en medio de la sesión parlamentaria (¡qué desfachatez!, habrase visto) y otros estuvieron a punto de sufrir un síncope irreversible cuando el diputado Alberto Rodríguez exhibió sin pudor sus rastas raciales, frondosas y fértiles, al tomar posesión de su escaño. Una especie de ridícula fiebre por el estilismo, por la estética, parece haberse apoderado de la derechona en las Cortes, cuando al Parlamento debería irse a discutir sobre ideas, sobre programas e iniciativas legislativas, no a cotillear como una vieja enlutada sobre el look tan atrevido de fulano o mengano.
En pleno siglo XXI, cuando la moda y las costumbres se viven con entera naturalidad y libertad en la mayoría de los países de Occidente, sonrojarse porque alguien vista a su manera o lleve a cabo hábitos humanos normales en una sociedad moderna y avanzada, como es amamantar a su pequeño, resulta no solo talibán y retrógrado, sino inmaduro, ridículo, inconcebible. La temperamental y siempre peculiar Celia Villalobos, ex presidenta de la Cámara Baja, en unas polémicas declaraciones que han levantado gran polvareda mediática, ha asegurado que a ella los cabellos largos y las rastas no le importan lo más mínimo, salvo que supongan un peligro de contagio de “piojos”. A su vez, una conocida periodista conservadora que habitualmente cubre información parlamentaria ha llegado a sugerir que en el hemiciclo “huele mal” desde que han llegado los diputados de Podemos. Afirmaciones todas ellas que nos devuelven a edades pretéritas, quizá al siglo XIX y mucho antes, cuando las normas de la estética impedían a los hombres llevar el pelo largo o vestir fuera del supuesto canon de la elegencia, o a comienzos del siglo XX, cuando los blancos impedían a los negros copiar sus costumbres en un apartheid inhumano e intolerable. Es evidente que algunos parlamentarios viven sumergidos en un elitismo dandi y anecdótico que no dejaría de ser pintoresco si quedara ahí. Lo malo y realmente preocupante es que el episodio va mucho más allá y esas ideas intolerantes y hasta discriminatorias contra aquellos que se salen de la norma impregnan y contaminan su actuación diaria como políticos y padres de la patria.
Pero es que además, la diversidad en el vestuario es algo que está extendido ya por toda la sociedad y no hace falta ir con traje y corbata para ser una persona honorable. ¿Hay alguien que se eche las manos a la cabeza a estas alturas cuando futbolistas como Dani Alves o Sergio Ramos aparecen en un campo de fútbol tatuados, rapados al cero, con una cresta en la cabeza o coronados con una trenzada coleta? ¿Quién se ruboriza ya cuando un actor o actriz de cine famoso, un artista o un intelectual se pone un piercing en la boca, se planta un extravagante sombrero por montera o se deja una poblada barba de hípster? Nuestra cultura occidental, poseída ya por el culto a la imagen pop, hace tiempo que superó este tipo de controversias bizantinas. Ideologías como el movimiento hippie, el rock, la contracultura, el feminismo, el movimiento gay o el ecologismo han terminado por enterrar los viejos principios impuestos por una derecha rampante y esnob que tras el pretexto de las buenas maneras y costumbres esconde una visión del mundo anacrónica, enfermiza, artrítica. El ejemplo más claro nos lo ha dado el recientemente fallecido David Bowie, un hombre que empezó dando saltos en calzoncillos por los escenarios del mundo, levantando críticas ponzoñosas entre los sectores más conservadores, y cuyas canciones, hoy día, son idolatradas y escuchadas en las recepciones de etiqueta y en los palacios reales de medio mundo. Y qué decir de los Beatles, aquellos jóvenes melenudos que eran condenados por la Iglesia y que hoy se escuchan en las bodas y bautizos más beatos, o de los grupos legendarios de la movida madrileña, tratados como delincuentes por la derecha en los años ochenta y hoy escuchados y bailados hasta la extenuación por los diputados más horteras. Los Rolling, cuando empezaron a cantar en leotardos femeninos, hacían música del diablo, y ahora no hay nadie que discuta su arte y su contribución a las transformación de la sociedad.  La derecha de este país siempre actuó así: oponiéndose a los cambios frontalmente, como cuando votaron no a la ley del divorcio. Hoy hay más divorciados entre las filas populares que entre los peligrosos antisistema y comunistas, esos a los que tachan de piojosos pero cuyos postulados políticos acabarán imponiéndose a la larga. Las sociedades cambian, las ideas permanecen.
Con todo, lo peor de vivir en una concepción anticuada y carca de la realidad no es que impida avanzar culturalmente a una sociedad, sino que trate de coartar la libertad de expresión del que no piensa como uno mismo. Si cada uno de nosotros viera la vida como la contempla la señora Villalobos, a estas alturas todos vestiríamos de la misma guisa en una especie de gran dictadura monolítica de la estética, con mono de obrero gris melancólico, al más puro estilo norcoreano. Si todos pensáramos como sus señorías de la bancada popular, a la maniera puritana, victoriana y calvinista, el mundo sería, por los siglos de los siglos, un triste y aburrido lienzo en blanco y negro donde no cabrían más ideas y más variedad cultural que la que ellos nos quisieran imponer a los demás. El manual del buen gusto es algo propio de cada época y lugar pero parece que algunos se empeñan en hacérnoslo tragar como aceite de ricino, como una Biblia perpetua, al igual que otras tantas cosas. El ruido, la controversia y el escándalo que ha montado la derecha gamberra solo porque unos diputados jóvenes hayan llegado con aires renovadores a la vida pública española no tiene parangón en ningún otro país civilizado. Decía Oscar Wilde que la moda es una forma de fealdad tan intolerable que tenemos que alterarla cada seis meses. Por eso ellos, con sus corbatas y trajes hipócritas de siempre, con sus peinados de raya monaguillescos pringosos de pachuli, con sus colonias ácidas y corrosivas, no son más honrados ni menos corruptos que aquellos que visten a su aire, con tejanos salvajes y desafiando lo peor del ser humano: la falta de sensibilidad y de imaginación. Porque a fin de cuentas las apariencias engañan. Ya lo dijo aquel.

Viñeta: Becs

EL PARAÍSO ESTABA EN OBABA


A Bernardo Atxaga (Asteasu, Guipúzcoa, 1951) en realidad le gustaría vivir en Obaba, ese lugar imaginario casi mágico que se ha inventado para sus novelas y cuentos y que, como en su día hiciera García Márquez con Macondo o Faulkner con aquella ciudad de nombre impronunciable, ha elevado a la categoría de escenario mítico universal. En un mundo que se hunde en la superficialidad y que avanza vertiginosamente hacia el maquinismo digital, al escritor en euskera más traducido del mundo y Premio Nacional de Narrativa cada vez le apasiona más hablar de campesinos y vacas, de casas y árboles, de azadas y pájaros, del olor sincero y fresco a hierba, ese mundo rural donde solo hay "soledad y espacio", pero también solidaridad entre vecinos y un "conglomerado de herencia cultural" que ya no se puede encontrar en las grandes ciudades. "Estados Unidos es el lugar más solitario del mundo, es cierto que hay mucha gente viviendo en las ciudades, pero cuando recorres el país te puedes tirar cientos de kilómetros sin ver a nadie, viendo solo pinos", asegura en una reciente conferencia en el Centro Niemeyer de Avilés, donde habló sobre su experiencia vital en Norteamérica, el país que le inspiró Días de Nevada, una de sus últimas novelas. Dice sentir "miedo" ante la posibilidad de que el problema catalán termine en una solución de fuerza y con violencia (quizá sea porque se define como un "hipocondríaco") y por la escasa preparación intelectual y moral de unos políticos que "ya solo hablan un lenguaje publicitario". Bernardo Atxaga es, hoy día, una de nuestras voces literarias más potentes y originales, un escritor conocido y respetado en el extranjero pero que aquí, en España –quizá porque seguimos utilizando las lenguas propias como armas arrojadizas y todo lo que salga de un idioma periférico es considerado algo menor–, aún no hemos llegado a situar en el lugar que se merece. Al término de su charla me concedió una entrevista y me firmó un libro para Carmen, mi mujer. "Para Carmen y Jose con tres lunas y un barco". Gracias maestro.

Entrevista completa en Revista Gurb

martes, 19 de enero de 2016

DE LA FAMÉLICA LEGIÓN, FRAGA Y DAVID BOWIE




La famélica legión. Los veinte millonarios más opulentos de España acumulan más dinero que el 30 por ciento de españoles más pobres. Los sesenta y dos ricachos más poderosos del mundo tienen más capital que 3.600 millones de miserables. España es, junto con Chipre, el país con mayor índice de desigualdad social de toda Europa. No son datos inventados para joderle el día a Rajoy, sino datos oficiales, reales, datos de Intermón Oxfam que ponen de relieve que la pobreza es una bomba nuclear programada para que estalle en cualquier momento. Aquí nos pasamos la vida enfrascados en nuestra guerra rutinaria, los pactos electorales, las disputas intestinas del PSOE, los chanchullos del PP, los rastas peludos de Podemos, los juicios barcenianos, gurtelianos y púnicos, un carrusel constante divertido pero inútil, mientras la miseria avanza como una epidemia de peste desbocada por todo el mundo, sin que nadie le preste atención. La política se ha convertido en el arte de hacer ruido, un ruido hueco, absurdo, trágico, mientras a la gente le duele el hambre en España, Mali o Yemen. La Tierra es un planeta habitado por humanos como hormigas programadas, controladas, seres que rebuscan en los vertederos mientras cuatro ludópatas de piscina y Casino juegan con nosotros, como marionetas, y se dan el gran festín final. Da igual quien gobierne en Madrid o Bruselas, da igual si los programas económicos y presupuestos vienen de España o de la UE. La suerte está echada de antemano y solo nos queda sentarnos, entre atónitos y famélicos, y observar cómo un puñado de hijos de puta, socios de un club macabro, se rifan los últimos escombros de la raza humana.

Fraga vintage. 17 de enero de 1966: Palomares, el accidente nuclear más grave de la Guerra Fría. Cuatro bombas de 1,5 megatones se desprenden de un B-52 norteamericano y caen por accidente sobre las costas de Almería, sin llegar a explotar (de haberlo hecho media España hubiera sido reducida a cenizas y hoy no estaríamos aquí para contarlo). Hubo suerte esta vez, se evitó la catástrofe, pero dos de los misiles se rompieron y esparcieron su carga radiactiva en la zona. Los americanos, con la complicidad de Franco al que taparon la boca con un buen puñado de dólares, hicieron como que limpiaban la playa y se largaron con viento fresco, pero hoy, medio siglo después, el rastro radiactivo continúa presente. Se sospecha que más de medio kilo de plutonio sigue contaminando un área de 50.000 metros cúbicos. El accidente está aún por aclarar y ningún gobierno se ha atrevido a desclasificar los informes secretos, pese a que durante décadas la salud de miles de personas se ha visto seriamente amenazada. De Palomares queda el chapuzón teatral que se dio Fraga con un bañador/gayumbo siete tallas más grande para demostrar que no había peligro alguno. Eso sí, don Manuel se puso a remojo algunos kilómetros más lejos del lugar del accidente, en una playa distinta y distante, para no correr ningún riesgo, por si las moscas. En cuestión de montajes y mentiras, nuestra derecha tiene larga tradición.

Adiós, Starman. El hombre de las estrellas bajó de una galaxia muy muy lejana, nos dejó su poesía urbana y vibrante como legado y desapareció para siempre con su guitarra sincera. Los auténticos mitos son los que dejan ríos de lágrimas tras de sí cuando llega el momento de la muerte. Bowie está en todo, en nuestra memoria de niños, en nuestros sueños de juventud, en nuestros deseos y anhelos de adultos. Ha habido tantos Bowies como versos y décadas tienen sus canciones. Bowie semidesnudo saltando y brincando por los escenarios de la historia, Bowie punky berreando versos incendiarios, Bowie glam domando el caballo blanco de la locura, Bowie bisexual, Bowie macho, Bowie elegante, Bowie lírico, Bowie inmenso, Bowie, siempre Bowie. Un amigo le dejó un ojo de cada color en un duelo por amor. Los últimos meses se los ha pasado jugando al póker con el cáncer pero se ha ido cantando como buen juglar que era. Nos regala un último disco, su herencia artística de oro: "Mirad hacia arriba, estoy en el cielo / tengo cicatrices a la vista / tengo drama, puede robarse / todo el mundo me conoce ahora". Por un momento creímos que era un dios inmortal. Fue un espejismo, todos somos polvo de estrellas. Buen viaje, milord.

Viñeta: Alfredo Piermattei

lunes, 18 de enero de 2016

DE PACOCAMPS RESUCITADO Y PEDRO SÁNCHEZ




Yes we Camps. Fue el señor de los trajes caros, el president de la era del regalo y el pelotazo, el dandi mugroso de la Valencia encharcada de fango y corrupción. El honorable ha vuelto, Pacocamps ha vuelto. No estaba muerto, estaba de parranda. Ya echábamos de menos su porte envarado de enterrador y su sonrisa afilada, fenicia, ladina. Tenía mono de focos el hombre y se ha probado una vez más, por si aún cabe en la puerta giratoria, aunque sea apretándose un poco, y alguien le da un carguete en Telefónica. Ayer se lanzó al plató de una televisión grande, libre y facha, como no podía ser de otra manera. Así juega en casa y nadie le puede hacer preguntas raras sobre El Bigotes, la Fórmula 1 y el caso Nóos. Pacocamps ha regresado, Pacocamps ha resucitado, Pacocamps ha vuelto del cementerio feliz del ostracismo. Paco el return, Paco he's come, Paco forever young. Y lo ha hecho para alumbrarnos con sus brillantes ideas políticas. Ahí va la última perla que ha salido por su piquito de oro fétido: los electores que votaron a Podemos el 20D hubieran votado a otros candidatos si hubieran sabido las pintas y rastas que se gastan los diputados morados. Qué gran pensamiento, qué filosofía postestructural tan compleja y avanzada, qué proverbio imprescindible para nuestra democracia española necesitada de hombres cruciales y eternos como él. Menos mal que ha vuelto, señor Camps. No podíamos vivir sin usted. Le necesitábamos, el país entero le necesitaba. Por cierto, suponemos que ya lo sabe: en política los trajes no tienen por qué ser caros, solo decentes.

Pedro hamletiano. Si es cierto que quien duda de sí mismo está vencido de antemano, como decía Ibsen, Pedro Sánchez es un hombre derrotado. En una semana se ha ahogado en un mar dubitativo, planteando todo lo planteable, desde pactos a la portuguesa hasta pactos a la marsellesa. Ha pasado de pactar la presidencia del Congreso con la derecha a tenderle la mano a Podemos; de proponer un Gobierno en minoría con Ciudadanos a uno de izquierdas con Iglesias; de negar la autodeterminación de Cataluña a prestarle senadores a Esquerra Republicana y Democràcia i Llibertat. Sánchez, en su debilitada posición, sabe que juega contrarreloj, porque ir a unas nuevas elecciones sería desastroso no solo para él sino para el PSOE. De ahí que no le quede más que una salida: ceder grupos parlamentarios propios a las confluencias de Podemos y pactar un gobierno de izquierdas; dar un paso al frente ya, si es que le dejan sus barones. O hacer como el bueno de Artur: echarse a un lado.

Viñeta: Igepzio

viernes, 15 de enero de 2016

DE PIOJOS, GÓMEZ DE LA SERNA Y LA INFANTA



La plaga de las Cortes. Señora Villalobos, debe usted saber que hace mucho tiempo que en el Parlamento hay piojos. Sí, señora mía, y no solo piojos. Hay liendres, garrapatas, cucarachas, insectos ibéricos, toda una gran familia de coleópteros, ortópteros y lepidópteros que campan a sus anchas por el hemiciclo. Hay hasta chupópteros de dos piernas muy bien peinados y trajeados que han hecho nido en su escaño y no hay forma de echarlos, piojos de verdad que con su aparato succionador nos están chupando la sangre al pueblo llano sin que usted, como responsable de esa insigne cámara, haya hecho nada por sacar el repelente para fumigarlos. La plaga de parásitos es ya tan monumental que suben por las escalinatas, reptan por el Congreso y tienen empiojados a los pobres Daoíz y Velarde. De hecho, usted no lo sabe, pero como en el cuento de Kafka, aquella mañana, cuando despertó en su cama, usted misma se encontró convertida en un horrible insecto.

Escondido tras una columna. La imagen del supuesto comisionista Gómez de la Serna escondido tras una columna en el último banco del hemiciclo resume a la perfección lo que es y lo que ha sido este Gobierno carcomido de escándalos del PP. Un hombre solo, trémulo, arrinconado, pero un hombre que se aferra ya a lo único que le queda: sus comisiones amasadas clandestinamente y su avaricia. Nadie del partido quería acercarse a él (el virus de la corrupción es como una mala peste, aquel que la contrae queda marcado para siempre) y hasta Rajoy, el buen samaritano que apoyó a Bárcenas en sus peores momentos, le torció la cara y le negó la mano. Así que cuando terminó el Pleno, Pedro, el Gollum del PP que iba susurrando "mi tesoooro" por los pasillos de las Cortes, se levantó de su escaño manchado de vergüenza y de miserias, cogió la chaqueta, atravesó el salón de los Pasos Perdidos, y salió en silencio por la puerta de atrás.

Monarquía noqueada. La imagen es demoledora para la Infanta, para la Monarquía y para España. Ayer se consumó la fractura territorial del país con la investidura de Puigdemont como presidente de una futura República Catalana. Hoy el terremoto en la Casa Real, cuya imagen de credibilidad ante los españoles sale seriamente tocada. ¿Qué más pruebas hacen falta de que urge una reforma constitucional en profundidad en la que se aborden, entre otras cosas, un nuevo pacto federal entre las naciones que forman eso que llamamos España y un debate sobre el funcionamiento de la Jefatura del Estado?

Viñeta: El Petardo

martes, 12 de enero de 2016

DE CATALUÑA, LEO MESSI Y LOS DUQUES QUE PALMAN



Los invasores madrileños

Cada vez que escucho a Carme Forcadell cerrar una sesión del Parlament al grito de "Visca Catalunya Lliure!" no puedo dejar de pensar en todos esos cientos de miles de catalanes perseguidos y represaliados día y noche, sacados de sus casas a la fuerza y enviados a lóbregos campos de concentración, recluidos en cárceles infectas por sus ideas políticas, masacrados y amordazados por un Estado vil equiparable al Califato de ISIS. No podemos seguir así ni por un minuto más. Puigdemont, ahora que ha matado al honorable papá Mas, que se ponga de inmediato al frente de la resistencia, que se siente a los mandos del Halcón Milenario, junto a Chewaka Junqueras, para luchar contra el lado oscuro de la fuerza de García Albiol, que es el Darth Vader perfecto para este cuento de ciencia ficción, que encabece ya las tropas levantiscas, como un William Wallace cualquiera, para hacer frente a la tiranía del cocido madrileño, el chotis y el Real Madrid. La ONU que convoque cuanto antes una sesión urgente del Consejo de Seguridad ante el genocidio catalán, que la OTAN envíe diez mil cascos azules de interposición por lo menos para frenar la limpieza étnica, que el líder coreanito Kim Jong Un preste sus juguetes nucleares a los Mossos d'Esquadra, que con tantos recortes de Mas no tienen ni para balas de fogueo. Cataluña es un clamor, la esclavitud no puede continuar ni por un día más, calcémonos todos las barretinas antisistema de la CUP y defendamos al aplastado, humillado y exterminado pueblo catalán. Uno no puede dormir tranquilo por la noche, sin pastillas, sabiendo que es culpable de que miles de catalanitos inocentes estén siendo subyugados, masacrados, reprimidos tan cruel y severamente por los recios y brutales mesetarios castellanos. Yo ayer a Leo Messi, cuando recogió su quinto balón de oro, le vi cara de triste y compungido, de apocado más de lo habitual, sin duda ante la crítica situación por la que atraviesan los Paísos. Y eso no, eso lo último please, que Leo es como un niño rico genial que tiene que estar siempre alegre y contento para seguir metiendo goles a troche y moche por la causa independentista. Que la UE deje de prestar ayuda a los refugiados sirios, que no la necesitan tanto como el pueblo catalán, un pueblo sin libertad, sin dignidad, sin futuro, un pueblo que vaga por la Historia sin sentido. Que Jordi Pujol vuelva de sus vacaciones en Suiza y se ponga al frente del Ministerio de Economía de la República Catalana, que para algo es el fundador y patriarca de la cosa y sabe mucho de la pela. Que las escuelas prohíban de inmediato el castellano, que es una lengua vieja y vulgar, y que todos desde Cádiz a Bruselas hablen exclusivo y fluido catalán, un idioma en peligro de extinción por la mordaza de los malvados borbones de Madrid. Pobrecitos catalanes que tienen que sufrir tanto, pobrecito pueblo catalán que tiene que aguantar en sus carnes heridas por la espada toledana la tiranía de un Estado tan abyecto y vil como España que solo busca borrarlo del mapa para siempre. ¡Pues Visca Catalunya Lliure, coño!

Cuan frío es el juzgado

¿Dónde quedaron los yates de oro, las regatas soleadas, los paseos olímpicos por todo el mundo? ¿Dónde quedaron las recepciones oficiales con embajadores de todas partes, el esmoquin y el traje de gala, los besamanos entre tapices góticos y alfombras rojas, los paparazzi mendigando la foto de familia en los jardines felices de Marivent? ¿Qué ha sido de ellos, de la realeza elegante y respetada, de la sangre azul ensuciada con dinero negro? A la infanta Cristina se la ve trémula, ojerosa, ausente. A don Iñaki cariacontecido, noqueado, superado. El banquillo del juzgado es cruel. Frío, desolado y cruel. No hay vergüenza mayor para un noble que ver pisoteado su buen nombre y su dinastía. La historia los ha puesto en su sitio. Durante unos años nos hicieron creer que eran buenos borbones, distintos y deportistas, jóvenes y modernos. Borbones rehabilitados. Pero la sangre tira mucho, los genes mandan, la estirpe se impone. En esos duros banquillos de Palma se han sentado hoy, no solo la Infanta y su marido, sino los fantasmas del pasado, los reyes deseados y los odiados, los degenerados y los hechizados, los absolutos y los corruptos. Ha sido un juicio a la historia con republicanos barbudos y airados pidiendo cabezas a las puertas del castillo. Los periodistas hacían las veces de verdugo, la televisión de guillotina. Es el mismo drama que se repite una y otra vez desde hace cinco siglos. España, ese sueño bello pero imposible que se derrumba siempre entre miserias y monstruosidades. España, ese país suicida que se mata entre reyes trincones, tambores de odio y guerras fratricidas.

Viñeta: Igepzio

LA ESPAÑA SIN GOBIERNO



(Publicado en Revista Gurb el 8 de enero de 2016)

España se ha convertido en una obra de Beckett donde nadie entiende ni escucha a nadie. Los cuatro partidos que han salido de las urnas con cierta chance apelan a que es tiempo de negociar, de hablar, de pactarlo todo, solo que aquí, de momento, no negocia ni Dios. España se ha convertido en una guerra de trincheras, como en el 14, donde todos aguardan con el mosquetón cargado, metidos en la zanja, a la espera de matar algún soldado más. Rajoy ya no es poder, sino un pobre hombre con las gafas rotas de un hostión antisistema y el traje lleno de polvo que anda por las esquinas mendigando que le quieran un poco más. Pedro Sánchez sueña con alquilar la Moncloa, y percha tiene para ello, pero no le alcanzan los 90 escaños de mierda (qué vergüenza, noventa asientos para un partido con 136 años de socialismo, ni a uno por año) así que bastante tiene el hombre con que no lo maten los barones en una emboscada gitana por los pasillos de Ferraz. Por catalanista y rojo peligroso.
Por su parte, Pablo Iglesias ya le ha dicho al PSOE que no hay tu tía, que sin referéndum catalán se vaya olvidando del cuento, y Albert Rivera es el hombre duplicado de Rajoy, más joven y apuesto, sin tartamudear tanto, pero poco más o menos lo mismo, o sea que no puede ser alternativa de nada. De modo que las elecciones iban a suponer un vuelco, un cambio revolucionario en España que no iba a conocerla ni la madre que la parió, la extinción del bipartidismo, del turnismo, de la monarquía, de tantas cosas que iban a cambiar, pero henos aquí como siempre, compuestos y sin gobierno. En España es que nunca pasa nada. El único cambio importante es ver quién gana la Liga, si el Barsa o el Madrí, en otra especie de gran turnismo futbolero infumable, y ya ni eso, que rige la dictadura culé. Así que si nadie lo remedia nos volverán a sacar de la cama en domingo para ir a las urnas otra vez, un déjà vu electoral, con lo bien que se está metido en la cama en domingo, entre sábanas soleadas, durmiendo la resaca dura del sábado noche engañoso, abrazado a la piel morena del amor y aspirando el olor caribeño del café recién hecho. Votaremos otra vez y volverá a ganar Rajoy, y votaremos mil veces más y mil veces saldrá el gallego, porque el español siempre vota lo mismo, vota con miedo y sin ideales, vendiendo el alma al diablo si es preciso, aquí se vota a una derecha folclórica aprovechada y caradura que reparte las migajillas decimales del 3 por ciento entre los estómagos agradecidos del pueblo acólito o todo lo más a una izquierda blandurria de un rojo desteñido que parece lo que no es. Aquí siempre se vota a algo que ni es derecha ni es izquierda, ni es chicha ni limoná, sino el mal vicio español de siempre, la comodidad y el conformismo, la siestorra que perdura desde los Reyes Católicos, el másdelomismo secular. Hasta a los catalanes, en otra época emprendedores y honrados, se les ha pegado ya el vicio castellano de la siesta y el trinque a dos manos y no son capaces ni de formar un gobierno soberanista en condiciones. En España nada cambia. De vez en cuando surge una ficción republicana y una algarada callejera asalta las cabalgatas navideñas para destronar a los Reyes Magos, como representantes de la monarquía, y sucederlos por Reinas Magas de la Femen, o le ponen un panfleto republicano entre las manos al Rey Melchor, para que lo lea borracho de güisqui malo, o revientan un par de belenes y los llenan de grafitis antisistema contra el niño Jesús. En realidad nada de esto es una verdadera revolución sino una pantomima, una puesta en escena, un homenaje nostálgico a aquellos años de barbudos anarquistas y quema de conventos, porque al final la carlistada se salda con unos cuantos comatosos etílicos vagabundeando por ahí –perdedores y perdidos puño en alto que se trastabillan por el vino mientras tararean la Internacional–, y unas pobres banderas tricolores pisoteadas en el barro. Luego todo el mundo se va a sus casas a dormir la mona y hasta ahí llega la ansiada y prometida revolución que en Europa se hizo hace siglos pero que por desgracia nunca pasa de los Pirineos.
Al final Rajoy conseguirá apoyos para seguir en la Moncloa o no, las elecciones se repetirán o no, pero eso dará lo mismo porque Pablo Iglesias ya tiene su maletín de diputado con hebillas de oro y forrado con el terciopelo del sistema, o lo que es lo igual, el torito semental de la izquierda está ya marcado y en los toriles para que sea convenientemente toreado por los caciques de la Banca, la patronal y la troika merkeliana, con pase de pecho incluido según la escuela griega Varufakis. Si todo sigue su curso natural, dios no lo quiera, los poderes fácticos lo picarán, le afeitarán la coleta y lo dejarán aseado y perfumado con un poco de aroma socialdemócrata, entre Boss y Dior, antes de lanzarlo al hemiciclo de las mentiras. Como hicieron con Felipe González después de que Felipe fuera Isidoro y antes de que los neoliberales lo convirtieran en el Señor X, Houdini de las puertas giratorias. La revolución en España no es una utopía, es una desgracia, porque aquí no votamos derechas o izquierdas, aquí votamos el cuatro por cuatro coreano con los cristales tintados, el subsidio y la subvención, el plasma de 38 pulgadas y la escapada al hotel de encuentros secretos con querida o querido ya dentro del jacuzzi. Este país está lleno de pobres que se creen muy ricos y votan al gran cacique con la esperanza de que les toque la pedrea del amo y señor. Las elecciones han sido y probablemente volverán a ser muy pronto, pero aquí no ha ganado nadie, en todo caso ha perdido el pueblo, aunque el pueblo aún no lo sepa. Como siempre.

Viñeta: El Koko Parrilla

GALIMATÍAS A CUATRO BANDAS



(Publicado en Revista Gurb el 11 de diciembre de 2015)

La campaña avanza, enloquecida y cínica, entre debates a cuatro bandas donde nadie escucha a nadie, encuestillas de andar por casa y gruesos gazapos de los candidatos. Hemos pasado del galimatías de dos partidos que no se entendían al sindiós de cuatro partidos que es más un gallinero que otra cosa. Hay partidos nuevos en cada barrio y hasta el más tonto tiene un partido. El tiempo de las ideas se ha terminado y el éxito o fracaso de un político depende ya del enésimo tuitero gracioso capaz de arruinar la carrera más prometedora. Las televisiones no hablan de los programas electorales ni de la situación del país ni de lo que se nos viene encima con los cortacabezas de Isis, sino del último meme memo en el que Pablo Iglesias aparece disfrazado de Chiquito de la Calzada, de la última candidata ciudadana que ha salido en pelotas en el Interviú y de mamandurrias por el estilo. La televisión se ha dado cuenta de que la democracia/espectáculo vende mucho, de que puede ser un negocio más lucrativo que el Sálvame Deluxe, que se está quedando vintage. La democracia de las ideas ha sido sustituida por una especie de democracia show donde los políticos se banalizan al extremo, como los chicos ágrafos de Gran Hermano, y ya solo nos falta ver a Rivera haciéndose un edredoning con Arrimadas. Nada más rentable hoy en día que Iglesias y Sánchez dándose estopa en prime time. Tiene más morbo que la Esteban y Matamoros mentándose a la madre. La estupidización de la política es directamente proporcional a la idiotización de la sociedad, por eso los candidatos se sientan con la Campos a tomarse un cafelito junto a su brasero cotilla, antiguo, casposo. Eso vende porque hay mucha gente que lo compra. La abuelita joven no tiene más que llamarlos y ellos acuden raudos y veloces, como las ratas del flautista de Hamelin. Faltaría más, la cosa es sacar votos de debajo de las piedras y si hay que desafinar una canción hortera con los Supersingles se canta y a otra cosa. Mariano se puso el delantal macho de Bertín, cuando todo el mundo es consciente de que no sabe ni freír una corbata ni planchar un huevo frito. Aunque no sea macho de pura raza mexicana, como el cantante/galán, el manda gallego quedaba muy típico y muy en plan top chef, que es lo que al presidente le gusta, parecerse un poco a Chicote, aunque solo sea en el delantal. Mariano solo sabe leer el Marca y fumar puros, y ya ni eso, que se está haciendo mayor y el médico le ha dicho que el humo es malo para el tic del ojo. Pero por un voto se hace el tonto con Bertín, se le suelta una colleja en público al niño respondón y lo que haga falta. El día del debate decisivo de Atresmedia mandó a la arena del circo a Soraya, su eficaz lugartenienta, una chica preparadita y meritoria que prometía mucho pero que se ha quemado tras una hora de combustión televisiva. Es lo que tiene comerse los marrones del jefe, que una ya no habla por su propia boca, sino por la boca de su ventrílocuo, y así claro, no hay manera de sacar adelante una carrera propia.
Pedro Sánchez es más de El Hormiguero, el programa sulfúrico de Pablo Motos donde están todo el día haciendo experimentos con gaseosa. Un experimento arriesgado, eso es el líder del PSOE, un experimento que puede explotar en cualquier momento como un mal invento del profesor Bacterio, llevándose por delante más de cien años de historia y socialismo. Sánchez está decidido a coger el timón de la izquierda española, a renovar el partido con un estilo neoburgués, neocasual y neopijo que casa más con la patronal, la banca y la derecha. Usted mismo con su mecanismo, señor Sánchez. Iglesias, fiel a su estilo Alcampo, lo tiene muy claro y prefiere unos vaqueros conocidos que mil corbatas por conocer. Eso y unos buenos sobacos sudados de obrero peludo, que siempre dan pedigrí a un líder de la izquierda como Dios y Engels mandan. Su oratoria rapera pide tejanos, que luego la militancia de Lavapiés sospecha que hay aburguesamiento y exige que vuelva Monedero. Pedro y Pablo se disputan la herencia del profeta Lenin con mucho odio, un odio cainita entre hermanos socialistas y comunistas que viene de Marx e incluso antes.
El 20D, solo el pueblo dirá si quiere más izquierda o la enterramos para siempre, entregándonos ya del todo a la ley de los mercados, y ahí está Rivera, viniendo desde atrás, para entrar en acción y regalarnos otros cuatro años de neoliberalismo estragante. Riverita solo tiene que esperar que Mariano siga con su campaña de funcionario y sus trabalenguas imposibles y que los hermanos de la izquierda acaben matándose a navajazos. Se lo están poniendo fácil a Naranjito. Le basta con no cometer demasiados errores y decir lo que dice cualquier taxista de Madrid. De momento ya ha aprendido que no tiene que hablar de Kant, no solo porque se saltó un par de lecciones y no se sabe el tema, sino porque en Internet nadie lee Filosofía. Kant era un autor muy sesudo que no se entendía ni él mismo, como cuando Rajoy escribe algo en un papel y no entiende su propia letra. “El sabio puede cambiar de opinión. El necio, nunca”, decía don Immanuel. Y eso es precisamente lo que le está pasando a Mariano, que no quiere cambiar de opinión, ni de políticas sangrantes para el pueblo, ni de corrupciones (no sale de Bárcenas y ya se ha pringado con Arístegui) ni de mentiras como que España es un gran milagro económico que ni el de los panes y los peces. Pero España no es ningún milagro bíblico. España es un desastre y está hecha unos zorros. España es apenas media columna en la página dos del Financial Times, un breve entre la sección de la Bolsa y el crimen de Pistorius. Por mucho que creamos, erróneamente, que estas son las elecciones más importantes de la historia.

Viñeta: El Koko Parrilla y Elarruga

domingo, 10 de enero de 2016

DE PUIGDEMONT, LA ESPAÑA CAINITA Y RAJOY EL MARCHOSO

Puigdemont ya es honorable. Ha sido el debate del delirio, de lo imposible, de la ensoñación impulsada por los anticapitalistas de la CUP que viven en una utopía permanente. A partir de mañana los padres de la independencia aplicarán la hoja de ruta, pero ya no será la hora de las palabras huecas y rimbombantes ni de la retórica barata. Tendrán que empezar a explicar a los catalanes qué va a pasar con sus ahorros si la banca huye de Cataluña, qué va a pasar con las pensiones y prestaciones de la Seguridad Social que no podría mantener una Cataluña independiente, con las becas de estudio e I+D o con los beneficios que supone pertenecer al Sistema Nacional de Salud, qué va a pasar con el abastecimientos energético, con la deuda catalana que es considerada "bono basura" por las agencias de ráting, con las ayudas de la UE, con la fuga de empresas y de inversiones extranjeras a Madrid, qué pasaría con los 90 millones de euros de los trenes de cercanías pagados con fondos del Estado y con las infraestructuras previstas en carreteras, puertos, aeropuertos y ferrocarriles, qué pasaría con la seguridad, la defensa y las relaciones con Europa, qué pasaría en definitiva con los 49.377 millones de euros que en tres años ha recibido Cataluña de la Administración central. ¿Qué será de Cataluña a partir de mañana, señor Puigdemont? ¿Por qué no lo ha explicado en su investidura?

La España cainita. Si los padres de la Transición, que se habían matado en la guerra y aún tenían sangre en las manos, fueron capaces de ponerse de acuerdo para levantar un estado democrático, con todas sus complejidades e imposibles, ¿por qué los partidos de ahora, sobre todo los de izquierda que tienen tanto en común, no pueden hacerlo para formar un simple gobierno?

Despelote y desmelene. Rajoy se demelenó por Nochevieja en un conocido hotel de 5 estrellas de Galicia. El presidente aparcó por una hora su habitual look soso y monjil y se lanzó a la pista para darlo todo. Fue un cotillón en el que no faltó de nada: ensalada de bogavante de la ría con perlas de salsifi para abrir boca, lomo de mero asado, almejas y crujiente de jamón, sorbete de caipirinha para aligerar, y costillar de cordero glaseado con patata dulce. Como postre, parfait de chocolate con corazón de trufa blanca y yogur griego con jalea de frutas de la pasión. Todo regado con buenos caldos de la tierra, Lagar de Cervera, blanco de la tierra, tinto de Ribera del Duero reserva de Carraovejas, y champán Moët & Chandon. Para cerrar la velada, la mejor suit del local (580 euros de vellón por noche). Un festival, un fiestón al alcance del bolsillo de cualquier españolito sufridor de sus recortes. Rajoy vibró al ritmo del "¿qué pasará, qué misterio habrá?/puede ser mi gran noche", de Raphael, pero cuidado, porque como dice la canción "al despertar ya mi vida sabrá/algo que no conoce/Yay, yay, yay, yay..."

Viñeta: Becs

jueves, 7 de enero de 2016

CABALGATA DE TRAGEDIAS

Reyes a lo loco. Trifulcas políticas, guerras entre partidarios de reyes magos y reinas magas, alegatos republicanos del Rey Melchor, peperos fundamentalistas que se rasgan las vestiduras por el atuendo de sus majestades... La cabalgata de Reyes se ha convertido en un auténtico despelote surrealista. Mucho más coherente, seria y responsable me parece la cabalgata del orgullo gay.

Gatillazo literario. Escribir novelas no es como hacer chorizos, por mucho que el mercado editorial se haya convertido en un Saturno charcutero que devora a sus hijos. El archifamoso escritor George R.R. Martin, en un ejercicio de sinceridad descarnada, asegura que no ha sido capaz de cumplir con los plazos de la nueva entrega de Juego de Tronos. "Mis editores y la editorial están decepcionados, HBO está decepcionada, mis agentes y traductores están decepcionados... pero nadie podría estar más decepcionado que yo. Durante meses solo deseaba poder decir: He terminado y entregado Vientos de invierno antes del final de 2015. Pero el libro no está terminado. A veces la escritura va bien y a veces va mal". No se agobie, señor Martin, más tarde o más temprano a todos nos llega el gatillazo literario.

La belleza de lo trágico. Hoy han muerto ahogados varios niños cuando trataban de alcanzar Europa en aguas turcas. La foto de los cadáveres no impresiona tanto como la del cuerpo del pequeño Aylan inerte en la orilla, y quizá por eso la noticia no ha tenido tanta repercusión mundial. Más bien ha pasado desapercibida. Al sensiblero ser humano occidental le conmueve más la belleza estética de la tragedia que la tragedia en sí misma.

Viñeta: Bohigues