lunes, 13 de marzo de 2017

DE ARTUR MAS, SUSANA DÍAZ Y EL 11-M





Artur Mas, condenado a dos años de inhabilitación por el 9N. La sentencia demuestra dos cosas: una, que el "honorable president" infringió la ley cuando puso las urnas para una mascarada, una ficción de consulta soberanista sin poder vinculante que no sirvió para nada y que además perdió, ya que no obtuvo la mayoría suficiente para iniciar un proceso de independencia; y dos: judicializar el 'procés', criminalizar a sus impulsores, como ha tratado de hacer el Gobierno del PP en estos últimos años, es otro error mayúsculo, además de una torpeza. El conflicto territorial entre Catalunya y España jamás se resolverá a golpe de sentencia y policía, sino con diálogo y política, con acuerdos y negociaciones, y con una reforma constitucional que ofrezca a Catalunya un marco jurídico amplio en el que se reconozcan íntegramente sus singularidades históricas y culturales, su autonomía económica y presupuestaria y su estatus como nación.

Susana Díaz, por fin, ha deshojado la margarita. Ella, sí, la sultana andaluza, la baronesa imprescindible del felipismo cachondosocialista, la intrigante golpista que va quitando y poniendo secretarios generales como quien quita y pone la mesa, ha decidido dar el paso de una vez y presentarse a las primarias del PSOE. Le ha costado, pero tras hablar con Copito de Nieve, o sea Isidoro, o sea el patriarca gitano, parece que va a por todas. De modo que ya está formado el trío triste de candidatos que asistirán al entierro dramático de la socialdemocracia española. Patxi el lánguido misterioso, Pedro el pobre exiliado, y ella misma, la vaca sagrada, la última reinona del maltrecho socialismo español, la honrada socialista que se casó con un tieso mientras sus amigos del despacho de al lado vaciaban la caja de los ERE, la tejedora Penélope que por la noche rasga el partido y lo deja hecho unos zorros y por el día lo cose alegremente como si tal cosa. Dice que se presenta para ganar porque el PSOE es mucho PSOE. El problema no es lo que ella gane, sino lo que pierda el partido.

Ya sabíamos que en España robar sale gratis cuando quien roba es un hombre poderoso. Hoy también sabemos que volar por los aires cuatro trenes de Cercanías y matar a casi doscientas personas tampoco parece un delito demasiado grave. En el 11M, del que hoy se cumplen 13 años, hubo 116 imputados durante la instrucción del sumario. Al final solo 28 se sentaron en el banquillo de los acusados. De ellos, 21 fueron condenados por la Audiencia Nacional, aunque el Tribunal Supremo redujo su número a 18. Hoy solo diez siguen en prisión. Cuando acabe 2017, serán ocho, ya que en los próximos meses serán excarcelados dos de ellos. Otro ya lo fue en enero. Los últimos en salir a la calle serán el minero Suárez Trashorras y los dos a los que la sentencia consideró autores materiales de la matanza: Zougam y El Ganaoui. Estos seguirán entre rejas hasta 2044. Doscientos muertos y solo dos terroristas pagarán cara la fechoría. Definitivamente, España es un país muy extraño.

Viñeta: Iñaki y Frenchy

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