viernes, 4 de septiembre de 2015

LA REVOLUCIÓN PERDIDA

 (Entrevista publicada en Revista Gurb el 4 de septiembre de 2015)

Sergio Ramírez (Masatepe, Nicaragua 1942) hace tiempo que abandonó las barricadas de la política, la revolución y el Frente Sandinista, para dedicarse solo a escribir novelas. Fue vicepresidente del gobierno de Daniel Ortega, que por un momento pareció rozar con los dedos el viejo sueño de Sandino de hacer de Nicaragua un país moderno y avanzado. Todo fue un espejismo. Pronto llegaron la guerra, la ‘contra’ financiada por los yanquis, siempre los gringos conspirando y abortando cualquier conato de cambio en Latinoamérica. Hoy ya no se habla con Ortega –"no tenemos relación, no tenemos enemistad pero no tenemos relación"–, y el futuro de Nicaragua parece ensombrecerse de nuevo, pero por otras razones bien distintas. "Me parece que los capos del narcotráfico están sustituyendo a los dictadores como personajes literarios", asegura nada más poner pie en la Semana Negra de Gijón, donde presenta su último libro, Sara, una reelaboración del mito del Antiguo Testamento. Lejos quedan ya los años de la lucha armada, el Che, Fidel, Allende, los ideales utópicos que siempre acaban siendo pisoteados en el barro pobre de Sudamérica. Hoy Obama ha plantado la bandera con las barras y estrellas en La Habana y el comunismo ya no es una amenaza para Estados Unidos. "El poder siempre termina contaminando los ideales. El poder es un organismo vivo que tiene sus propias reglas, sus propias leyes, sus propias necesidades". El que fuera mano derecha de Ortega no piensa en transformar el mundo, solo en ficcionar, en inventar historias. "La novela no me parece a mí que tenga que ver con el compromiso social, no creo en la novela de tesis", sentencia.

Entrevista completa en Revista Gurb.

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