martes, 28 de abril de 2020

ANIMALISTAS


(Publicado en Diario16 el 11 de enero de 2020)

En un reciente tuit, Pablo Iglesias aseguró que “en Unidas Podemos apostamos por que las corridas de toros desaparezcan, y deseamos que el paso sea refrendado por la ciudadanía para que se sostenga al margen del gobernante de turno”. De esta manera, el líder de UP va dando avisos al PSOE para que no caiga en el error de pensar que su programa antitaurino ha sido aparcado en un cajón.
La lucha por los derechos de los animales en Unidas Podemos no es una declaración de principios meramente anecdótica o folclórica. Al contrario, es uno de los pilares fuertes de su política social, no solo por razones de estrategia de la nueva izquierda que encarna, sino porque muchos votantes del partido de Iglesias son activistas del animalismo y del veganismo.
En el pacto entre PSOE y Unidas Podemos que ha permitido la investidura de Pedro Sánchez, la protección de los derechos de los animales ocupa un lugar preeminente, concretamente en el punto 3, donde ambos firmantes acuerdan apostar por “la transición ecológica justa, la protección de nuestra biodiversidad y la garantía de un trato digno a los animales”. Y en el epígrafe 16 de ese mismo punto se asegura: “Impulsaremos una Ley de Bienestar Animal que garantice una relación respetuosa hacia todos los seres vivos, incluyendo la revisión de la fiscalidad de los servicios veterinarios. Estudiaremos la posibilidad de establecer un delito de maltrato de animales salvajes en su medio natural y una revisión de las penas al abandono de animales domésticos”.
Es evidente que Pedro Sánchez y Pablo Iglesias quisieron vincular la protección de los derechos de los animales a la ecología y a la lucha contra el cambio climático, que contará con uno de los ministerios potentes en la legislatura que ahora comienza. Ahora bien, una vez más las velocidades de PSOE y Unidas Podemos son están sincronizadas. Los morados quieren poner la quinta marcha en las reformas de los nuevos derechos cívicos y sociales nacidos con el 15M mientras los socialistas, fieles a una izquierda clásica, prefieren un ritmo algo más lento.
En el reparto de carteras ministeriales y organismos estatales entre ambas formaciones se contempla la creación de una Dirección General de Bienestar Animal, que dependerá de la vicepresidencia social de Pablo Iglesias. Nadie en el futuro Gobierno tiene la menor duda de que el debate sobre la tauromaquia será uno de los grandes asuntos que se pondrán encima de la mesa en los Consejos de Ministros. Ahora mismo los morados parecen haber echado el freno a la abolición drástica y por vía decreto, ya que entre los votantes socialistas hay muchos que son aficionados a la fiesta y abrir ese melón podría ocasionar disensiones en la coalición. Sin embargo, no renunciarán a promover la eliminación de las ayudas oficiales y subvenciones relacionadas con la tauromaquia, ni a prohibir espectáculos que impliquen maltrato animal, como los correbous en Levante y Cataluña. Iglesias ha empeñado su palabra en que no habrá “ni un euro de dinero público ni protección cultural a los espectáculos taurinos”, además de que hará todo lo posible por proteger a los niños de la “violencia” que supone la fiesta nacional. Los buenos sondeos que obtuvo el Pacma en las elecciones de abril −el CIS llegó a darle hasta dos diputados− indujo a Iglesias a acercarse todavía más al mundo animalista y a proponer un referéndum sobre las corridas de toros, si bien llegó a admitir que “no se pueden prohibir por decreto”. Esa es hasta ahora la postura oficial de Unidas Podemos y esa será la batalla que dará en los próximos cuatro años.
Cabe preguntarse cómo reaccionarán los barones del PSOE a las propuestas de eliminar las corridas de toros. El mismo Sánchez ha asegurado en alguna ocasión que no le gusta la fiesta nacional, pero que respeta la tauromaquia. Un elemento de fricción y de controversia más para esos viernes de Consejo de Ministros que se antojan cualquier cosa menos aburridos.
Como no podía ser de otra forma, Unidas Podemos también sufre sus “presiones”. Desde el mismo momento en que el Congreso de los Diputados dio luz verde a la investidura de Pedro Sánchez, Pacma exigió al futuro Gobierno que “tomara medidas sin más dilación en cuestiones como la prohibición de los circos con animales, la tauromaquia y cualquier espectáculo con animales”. Los mundos de Pacma y de Unidas Podemos tienen vasos comunicantes, íntimas conexiones, y no cumplir el programa provocaría inestabilidades no deseadas. Cabe recordar que el partido animalista rechazó unirse a los morados al considerar “débil” su posición sobre la abolición total de la tauromaquia.
En cualquier caso será Moncloa quien decida finalmente si se abre la puerta a la prohibición de las corridas de toros en España o mete el asunto en el congelador hasta una nueva legislatura. Los grupos de presión taurinos son poderosos –todavía más desde que se han asociado con Vox– y además está la cuestión no menor de la economía, que hará reflexionar a Sánchez antes de tomar una decisión. En los dos últimos años las corridas de toros y las 103 actividades sectoriales que giran a su alrededor y que van desde la cría ganadera hasta la hostelería y la restauración generaron unos beneficios de 4.150 millones de euros. Una cifra que, tal como están las cuentas del país, no es para tomársela a broma.

Viñeta: Iñaki y Frenchy

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