domingo, 19 de noviembre de 2023

LOS GOLFOS DEL 'TRES PER CENT'

(Publicado en Diario16 el 4 de noviembre de 2023)

Los corruptos de Cataluña no se despegan ni un solo minuto del televisor pensando en que, en cualquier momento, pueden ser agraciados con la pedrea de la amnistía que reclama Puigdemont. El clan Pujol, sin ir más lejos, seguramente sigue con suma atención las negociaciones de Bruselas entre el líder de Junts y el número 3 del PSOE, Santos Cerdán. Como también es casi seguro que una legión de golfos apandadores enriquecidos por el tres per cent espera su turno en la cola de los virtuales amnistiados esperando que les caiga una rebajita en la condena o incluso la absolución total de sus pecados.

Lo que empezó siendo una negociación para reconducir el conflicto catalán, lograr la reconciliación y avanzar hacia la normalización política, se ha acabado convirtiendo en un triste mercadillo de fenicios donde todos andan a la caza del chollo o ganga judicial. A esta hora se desconoce el contenido real de la medida de gracia que prepara el Gobierno, pero mal haría Pedro Sánchez en tragar con algo tan impresentable como consentir el perdón a un manojo de delincuentes de guante blanco, esa burguesía catalana que se lo ha llevado crudo durante décadas con todo tipo de actividades, desde los casos más grasientos y pedestres como las concesiones a las ITV hasta los más refinados como las maniobras en la banca catalana o las comisiones que circulaban a la sombra del Palau.

Es muy respetable que un partido político como Junts luche por el derecho a la autodeterminación de Cataluña. A fin de cuentas, vivimos en un país libre. Pero poco o nada tiene que ver con eso que todo aquel que haya tenido un problema con la Justicia española en los últimos años pretenda irse ahora de rositas tras preguntarle a la Generalitat, sin vergüenza ni pudor, aquello de qué hay de lo mío. Que Puigdemont exija incluir a su abogado Gonzalo Boye (investigado por blanqueo de capitales de la red del narco Sito Miñanco) y a la expresidenta del Parlament, Laura Borràs (salpicada por un caso de troceo de contratos para beneficiar a un amigo informático) es sencillamente nauseabundo. Tratar de levantar una Cataluña independiente con esos cimientos podridos, con ese mismo virus de la codicia que ha corroído a España desde los tiempos de Viriato, es un absurdo en sí mismo.

Pujol, Artur Mas y Torra empezaron este disparate del procés denunciando el Espanya ens roba (España nos roba). ¿Lo recuerda el lector de esta columna? Pues resulta que después de toda la odisea del Brexit catalán, después de la revolución de las sonrisas, de las multitudinarias manifestaciones, de la consulta del 1-O, de los palos de los piolines a los votantes, de los 10.000 soldados del Grupo Wagner con los que Putin pensaba provocar un baño de sangre, de la sedición y malversación, de la mano dura de Llarena y del Supremo, de los políticos entrullados y de las clases de filosofía de Junqueras para los presidiarios de Soto del Real, lo que queda es un negociado o ventanilla de mangutas, ladrones y choros de la derecha catalana que ya han sacado número en la rifa de la Generalitat para ver si salen impunes de sus trapacerías. Triste, realmente triste.

Si Sánchez está viendo que esto de la amnistía va camino de convertirse en las rebajas del bandido, en la gran fiesta del chorizo y la butifarra con castellers y flores en las Ramblas, debe cortar por lo sano y debe hacerlo ya. Y si tenemos que ir a elecciones, vayamos cuanto antes mejor, porque esto no se sostiene. Amnistiar al cachorro de los CDR engañado por los cuatro charlatanes que le prometieron la República, el paraíso fiscal, el oro y el moro y atar los perros con longanizas, podría tener un pase por aquello de la reinserción social. Olvidar los adoquinazos en Urquinaona, los contenedores ardiendo, los asaltos a cajeros y comisarías y aquella Semana Trágica con Barcelona en llamas, podríamos asumirlo también, aunque siempre con la nariz tapada y solo para dejar atrás el pasado más negro de nuestra historia reciente. Pero poner de patitas en la calle a lo peor de la derechona corrupta catalana que se forró en los años dorados del pujolismo (gran muleta del bipartidismo monárquico), y con la excusa de la reconciliación, sería una broma demasiado pesada hasta para el sumiso pueblo español, ese que traga con todo sin rechistar.

Es de agradecer que Esquerra Republicana se haya comportado mucho más decente y dignamente en todo este enjuague infame. Han reflexionado, han hecho autocrítica y han firmado un honroso acuerdo con el Gobierno para bajarse del monte antisistema y volver a hacer realpolitik. Como también hay que aplaudir que Aina Vidal, portavoz de Sumar, haya dejado claro que meter en la ley de amnistía, con calzador, a una camada de ilustres sinvergüenzas, tal como propone el escapista Puigdemont, no es de recibo. Nos consta que el equipo negociador de Sánchez, comandado por Santos Cerdán, tiene muy claras cuáles son las líneas rojas que no debe cruzar nunca por mucho que el amoral expresident amenace con enviar a España a las urnas otra vez. Si de lo que se trata aquí es de consumar un indulto general a los patriotas del capitalismo de amiguetes, mejor levantarse de la mesa de negociación, volverse para Madrid y dejar que el prófugo siga purgando sus chifladuras políticas en Waterloo. Siempre será mejor una oposición decente que un Gobierno vendido a los corruptos.  

Viñeta: Iñaki y Frenchy

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