jueves, 2 de julio de 2020

LOS ESPARTACOS DEL AMOR


(Publicado en Diario16 el 29 de junio del 2020)

A Vox y sus lobbys reaccionarios ultraconservadores le salen homosexuales de debajo de las piedras. Como en el final de la gloriosa película de Kubrick en la que los esclavos de Roma gritaban aquello de “todos somos Espartaco”, Santiago Abascal ve ahora cómo en cada rincón del país, en cada barrio y en cada pueblo le afloran los nuevos Espartacos del amor, activistas anónimos del movimiento gay, cientos y miles de personas que empiezan a darse cuenta de lo que nos jugamos en este país si la extrema derecha alcanza el poder algún día. España entera, esta vez sí, ha salido del armario. Hablamos de ciudadanos de toda condición sexual que este fin de semana han enarbolado la bandera del arco iris para defender los derechos del colectivo LGTBI en el día del Orgullo. Qué mejor ejemplo que los vecinos de Villanueva de Algaidas, el irredento municipio malagueño que ha reaccionado con bravura ante la retirada de la enseña multicolor del Ayuntamiento. Minutos después de que tres vecinos acudieran al cuartel de la Guardia Civil para denunciar que el emblema gay colgaba de la Casa Consistorial, las nobles gentes de Villanueva se revolvían contra la cacicada homófoba y llenaban las calles de banderas. Fue toda una explosión de color ante la negra intolerancia y la homofobia en blanco y negro propagada por algunos.
La lección que nos dejan los vecinos de Villanueva de Algaidas es que nunca hay que callar ante el totalitarismo y que siempre debemos estar atentos, en guardia para defender los derechos humanos que tanto tiempo nos ha costado conquistar a los españoles. Por si fuera poco, la mismísima Guardia Civil se sumó a la causa al actualizar su cuenta en Twitter con la bandera que representa a las personas del movimiento LGTBI. Como era de esperar, el gesto humanitario de la Benemérita enervó a los rancios diputados de Vox. Macarena Olona fue la primera en levantar el martillo de Torquemada. A la señora le pareció mal que el Instituto Armado cubriera su escudo con otra tela que no fuera la bandera de España y pidió la dimisión del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. A su vez, el atrabiliario y siempre guerracivilista eurodiputado Hermann Tertsch también se mostró irritado por el gesto de la Guardia Civil: “No hay institución que quede a salvo de la violencia corruptora de la izquierda totalitaria. Esto no tiene nada que ver con derechos ni con homosexuales, sino con el asalto al Estado: la proclamación de que sus órganos armados quedan al servicio de la ideología de este Gobierno”. Sin duda, el odio le reconcomía por dentro.
Un solo gesto de dignidad puede cambiar el mundo y eso es lo que ha ocurrido estos días en España. Las personas y las instituciones, hartas ya de los tics homófobos de Vox, han salido a defender lo que es justo frente a las ideologías del odio propagadas por unos lobos con piel de cordero que pretenden ir de muy demócratas pero que a la hora de la verdad, cuando se trata de respetar los derechos humanos, las libertades de las minorías y de las mujeres, siempre terminan dando el cante franquista. Los señores de Vox tratan de convencer a los españoles de que no son nostálgicos del régimen, de que son la nueva derecha constitucional, pero cada vez que ponen uno de sus tuits incendiarios el tufillo a supremacismo reaccionario y xenófobo se propaga por todas partes. Hace dos años, sin ir más lejos, el partido ultra colgó un comunicado de prensa en su página web en el que alertaba de que “la celebración del ‘orgullo gay’ se ha convertido, en los últimos años, en una imposición institucional, un problema de convivencia y en la causa de la vulneración de los más elementales derechos de las poblaciones donde se lleva cabo. En el caso de los ciudadanos madrileños la situación se vive con verdadera angustia por los excesos, en todos los aspectos, que se comenten”. Tratar de criminalizar a todo un colectivo que se expresa festiva y pacíficamente cada año fue sencillamente vomitivo y en cualquier país con una democracia medianamente seria y avanzada la Fiscalía habría actuado de oficio por delito de odio.
Nadie va a terminar con el Día del Orgullo Gay, por mucho que la señora Rocío Monasterio se empeñe en llevar las carrozas al gueto de la Casa de Campo para que no se vean. España ya no es aquel país caduco, analfabeto y atrasado de antaño al que se engañaba fácilmente con cuatro misas y cuatro amenazas de señoritos. El que más y el que menos ha ido a la escuela y ha viajado por el mundo. Los españoles le han visto el plumero a toda esta ralea totalitaria y gazmoña que trata de imponer sus cavernícolas ideas, su religión y su moral a los demás. Los españoles quieren que les dejen vivir en paz, cada cual mostrándose como lo que es, hetero, homo, bi, trans, vegano, animalista o mediopensionista. Pero Vox se ha empeñado en meterse en la cama del pueblo, como ya hicieron los obispos que apoyaron a Franco durante la cuartelada del 36. Por cierto, Abascal todavía no se ha pronunciado sobre la rebelión de las banderas de Villanueva y sobre la pluma de la Guardia Civil. Eso sí que ha sido toda una revolución social y no sus estúpidas caceroladas de ricos.

Viñeta: Pedro Parrilla

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