sábado, 4 de febrero de 2023

BEGOÑA VILLACÍS


(Publicado en Diario16 el 31 de enero de 2023)

Isabel Díaz Ayuso anda con la mosca detrás de la oreja tras conocerse que Begoña Villacís puede transfugar desde Ciudadanos al PP de Madrid. Está claro que si a Putin le han puesto un doble para evitarle un atentado, a la lideresa castiza alguien quiere colocarle una agente doble dentro de su casa para hacerle la pascua. ¿Quién ha sido el genio al que se le ha ocurrido una jugada tan magistral? No puede ser otro que Alberto Núñez Feijóo, a quien entre ocurrencia y ocurrencia sobre los conejos y opiniones fake sobre la marcha de la economía española de vez en cuando se le ocurre alguna idea brillante. Para eso le pagan.

Anda revuelto el Madrid político después de que la vicealcaldesa naranja haya decidido dejarse a esa banda de perdedores de Arrimadas y Edmundo Bal para continuar viva en política. Era una cuestión de pura supervivencia. Un cambio de barco a tiempo y a seguir remando. Pero el movimiento ha causado auténtico terror en el sector ayusista. Que le metan a otra gallina de los huevos de oro en el gallinero le ha sentado a cuerno quemado a la presidenta. Y por ahí no pasa. De modo que la guerra interna en el Partido Popular promete recrudecerse en las próximas semanas. De momento, Feijóo no esconde su celada y ya ha advertido de que él se abre a “integrar talento” de Ciudadanos como el que, a su juicio, representa Villacís. “Hay sitio para todos”, sugieren en Génova 13.

El dirigente popular es de los que piensan que la todavía mano derecha de Martínez-Almeida es una persona que “aporta” (no sabemos qué, eso no lo ha dicho) y apuesta por ir rescatando a los náufragos de Ciudadanos no solo de Madrid, sino de otras comunidades autónomas. De esta manera, el mandatario gallego anuncia que su idea es ir recogiendo por el camino a los que aún sean aprovechables del hundido proyecto fundado por Albert Rivera. Pudiera parecer que Feijóo es un buen samaritano que le abre la puerta a los descarriados naranjas, toda esa gente que un día se hartó de votar al PP para fundar un nuevo partido y que hoy, fracasado el experimento liberal, está como loca por regresar a casa. El líder de la derecha española debe creer que al mismo tiempo que hace una buena obra social dando trabajo a futuros parados de la política quizá pesque algunos votos por el centro, pocos, eso es cierto, ya que a Ciudadanos no le vota nadie. Pero no es esa la razón principal del virtual fichaje de Villacís.

El dirigente conservador sabe que Ayuso y la vicealcaldesa no se llevan, son dos celebrities en la misma pasarela Cibeles, y ya se sabe que una ópera no funciona cuando hay dos divas en el escenario. Por eso da luz verde a la operación, para malmeter, para crear mal ambiente, para agitar el avispero madrileño y moverle la silla a la mujer que le disputa el despacho de Génova con su ambición de ser primera presidenta del Gobierno de la historia de España. Desde ese punto de vista, Villacís sería algo así como el gran caballo de Troya de Borja Sémper, el moderado Sémper elegido por Feijóo para que centre el partido, dé un golpe de timón hacia vientos templados, se desmarque de Vox y empiece a mover los hilos de cara a las próximas elecciones locales y generales que se avecinan. Lógicamente, la estrategia no le ha gustado a Miguel Ángel Rodríguez, el Pigmalión y gran creador de la Galatea madrileña que gana elecciones regionales como churros. De modo que el juego de tronos entre el poder nacional representado por Génova y el poder autonómico de Puerta del Sol, está servido.

Las últimas declaraciones de Ayuso revelan su cabreo monumental con la decisión del PP de darle techo y sueldo a Begoña Villacís. “Lo mejor de Ciudadanos ya se vino conmigo y ahora, si tienen conversaciones a nivel nacional, yo ahí no tengo nada que opinar”, alegó antes de recordar, con el ceño fruncido, que “esa unión del centroderecha en Madrid ya hace muchos años que está en marcha”. Queda claro que, para Ayuso, Villacís no está entre “lo mejor de Ciudadanos”. De donde se deduce, por pura lógica, que estaría entre lo peor. Lo cual que Lady Libertad no quiere corrientes internas que le hagan sombra en el partido. Las corrientes internas para bañarse en el Manzanares en verano, el PP madrileño es un movimiento nacional cuasifalangista rocoso que no admite interpretaciones subjetivas.

En el fondo, lo que se está debatiendo es si Ayuso tiene plena autonomía para confeccionar sus propias candidaturas electorales o si debe estar tutorizada por Feijóo, que quiere meter como sea en las listas a la incómoda Villacís. Al líder gallego le gustaría un Madrid gobernado por la vicealcaldesa mejor que un Madrid ayusista demasiado ambientado por la extrema derecha. De momento la dirigente de Ciudadanos ya ha culminado un movimiento que no es baladí: pedir a la dirección de su partido libertad para que los candidatos puedan decidir cómo concurrir a las elecciones del 28 de mayo, bien en plataformas conjuntas con el PP o bajo la marca naranja que amenaza ruina. Es la forma de la vicealcaldesa de sacrificar las siglas de Cs y de anunciar, extraoficialmente, que se va con Feijóo.

Y mientras estalla la jaula de grillos de la derecha madrileña, cabe preguntarse qué opina de toda esta balacera el alcalde Almeida. El hombre está en medio del tiroteo político entre unos y otros, indeciso, y con sudores fríos calcula al máximo cuál debe ser su próximo paso a seguir. “Las puertas del PP de Madrid están cerradas”, espetan con contundencia desde el grupo municipal popular en el Ayuntamiento madrileño. El papelón del alcalde promete.

Ilustración: Artsenal

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