viernes, 24 de febrero de 2023

EL GOBIERNO SE ROMPE

(Publicado en Diario16 el 18 de febrero de 2023)

En Moncloa circula el rumor de que Unidas Podemos está deseando romper el Gobierno de coalición por puro cálculo electoral. Los morados están convencidos de que podría interesarles un adelanto de las elecciones aprovechando que sus bases están movilizadas tras la subida del salario mínimo interprofesional y la reciente aprobación de reformas que ellos mismos se atribuyen como la ley del “solo sí es sí”, la ley trans, la ley del aborto y la ley de protección animal, entre otras.

Quizá, a fin de cuentas, lo que está ocurriendo sea que en el partido fundado por Pablo Iglesias se está viviendo una especie de espejismo preelectoral, un fenómeno que ha llevado a alguna que otra fuerza política a estrellarse antes de tiempo. Ya ocurrió con los de Ciudadanos cuando, en su día, se vieron poseídos por esa misma fiebre que hace perder el control de la realidad y que les llevó a calcular mal, a interpretar erróneamente la situación y a creerse que eran imprescindibles para formar un Gobierno en España. Todo el mundo sabe cómo acabaron.

Irene Montero (ella y no Yolanda Díaz es la legítima guardiana y heredera de los valores y principios podemitas tras la deserción del macho alfa fundador) cree que podría ser el momento oportuno para romper con Sánchez, pero no hay nada lógico o empírico que avale esa intuición. Es cierto que su reforma para incluir el consentimiento de la víctima de una agresión sexual en el Código Penal ha sido una conquista social histórica del feminismo que ella representa. No obstante, la llamada ley del “solo sí es sí” ha venido rodeada del escándalo de las excarcelaciones de presos que se han visto beneficiados por las reducciones de condena. Ya van por cuatrocientos y pico y subiendo, de modo que ese factor tampoco es garantía suficiente para convencer al electorado. Por otra parte, aunque la ley trans otorgará a Unidas Podemos un puñado de votos (las personas discriminadas que por fin se beneficiarán de una protección jurídica que hasta el momento le negaba el Estado), es evidente que ese granerillo no les dará para lograr una mayoría. Como tampoco será algo que decante la balanza hacia la izquierda real la aprobación de la ley de protección animal. Perros y gatos los hay de derechas y de izquierdas, según sea la intención de voto de su dueño, y conviene no olvidar que Podemos se ha echado encima a los cazadores, un lobby potente que va a votar en comandita a Vox. Claro que la aportación de Podemos a la mejora de las condiciones laborales y sociales de la clase trabajadora ha sido decisiva. Pero ese tanto, por mucho que pretendan anotárselo Echenique y los suyos, no les pertenece solo a ellos. El PSOE por supuesto, más Esquerra, Más Madrid, Compromís, Bildu y otros partidos nacionalistas periféricos son tan acreedores del trabajo bien hecho como ellos, así que harían mal en colgarse esa medalla. Si el Gobierno de coalición ha sido un éxito en líneas generales ello se debe al esfuerzo de todos y a la geometría variable en un contexto de preocupante avance de la extrema derecha. Y eso lo percibe el votante.

Entonces, ¿qué les induce a pensar que están en buena disposición para liquidar ya el Gobierno de coalición y jugársela a todo o nada? ¿Piensan captar el voto pacifista que está en contra del envío de armas a Ucrania y del seguidismo de España respecto a Estados Unidos desde que Putin ordenó su terrorífica invasión? Tampoco parece que ese elemento de la ecuación vaya a ser decisivo. El “no a la guerra” durante la invasión yanqui de Irak aglutinó a toda la izquierda de este país mientras que la inmensa mayoría de la opinión pública de hoy apoya las medidas adoptadas por Sánchez en el marco de la OTAN. Así que por ahí tampoco están leyendo bien la coyuntura.

Mucho nos tememos que los asesores de Podemos no han tenido en cuenta que en las próximas elecciones la clave no será qué partido se lleve finalmente la victoria, sino qué bloque (derechas o izquierdas) se lleva el gato el agua. Un PSOE fuerte y arrollador no tendrá nada que hacer si Unidas Podemos se hunde. De la misma manera que un PP ganador no podrá formar gobierno si Vox no revalida al menos su actual número de escaños y diputados. Esto va de cuatro partidos, no de uno o de dos, así que la balanza se decantará hacia donde digan las matemáticas. Y hasta donde se sabe, el partido de Iglesias no anda demasiado boyante en las encuestas. Ayer mismo, el Barómetro de Opinión del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) volvía a dar al PSOE una ventaja de 2,3 puntos sobre el Partido Popular, pero con malas noticias para el Gobierno de coalición, ya que los morados pierden fuelle preocupantemente al pasar del 14,2 por ciento de votos en enero al 12,7 en febrero. Si después de conocerse este dato las alarmas no han saltado ya en las asambleas de barrio es que viven en una realidad paralela.

Por si fuera poco, está por ver qué efecto puede tener el nacimiento de Sumar, el proyecto transversal de Yolanda Díaz para aunar esfuerzos a la izquierda del PSOE. La ministra de Trabajo y vicepresidenta tiene gancho y tirón, carisma, y aunque su candidatura es a día de hoy una auténtica incógnita cabe pensar que de alguna manera restará caudal electoral a los de Podemos. Lo lógico es que, a pocos meses para las elecciones generales, todos en el partido de Iglesias estuviesen pidiendo a gritos concurrir en coalición o confluencia con Díaz. Pero no. El orgullo les ciega, el orgullo y la fantasía utópica, y ya han dicho que no quieren saber nada de la plataforma yolandista. Están convencidos de que siguen siendo esa fuerza política fresca y vigorosa que salió del 15M capaz de certificar 75 escaños o más. Delirante colocón juvenil. En ese contexto, no extraña que un político maduro, veterano y de vuelta de todo como el peneuvista Aitor Esteban se pregunte: “¿No estará forzando Podemos la tensión con el Gobierno socialista para que se adelanten elecciones?” Según Esteban, Yolanda Díaz se está “poniendo de perfil”, de modo que adelantar los comicios sería “una barbaridad”, entre otras razones porque no permitiría al votante diferenciar entre las diferentes ofertas. Harían bien los muchachos podemitas en escuchar la voz de la experiencia.

Viñeta: Iñaki y Frenchy

No hay comentarios:

Publicar un comentario