sábado, 5 de septiembre de 2020

EL KLAN

(Publicado en Diario16 el 29 de agosto de 2020)

Cada día, Vox descubre un poco más su verdadero rostro supremacista y xenófobo. La diputada Rocío de Meer ha denunciado, durante una sesión en la Diputación Permanente del Congreso, que el “multiculturalismo” es el gran problema de España. “Yo sé que a ustedes no les afecta, pero a muchos españoles sí. El multiculturalismo funciona muy bien entre jeques árabes, banqueros y presidentes de consejos de administración, pero funciona muy mal en El Puche de Almería, en Níger, en El Raval de Barcelona y en Lavapiés. ¿Creen que los españoles van a permitir que sus barrios se conviertan en Molenbeek?”, preguntó Meer a los responsables del Gobierno en alusión a una de las zonas más populosas de Bruselas, de donde han salido algunos de los terroristas que después han participado en atentados suicidas del Daesh.

Las declaraciones de la diputada de Vox en contra de los extranjeros son gravísimas. El multiculturalismo promueve la integración social, la asimilación y riqueza cultural y en definitiva el derecho a la igualdad, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de raza, tal como consagra la Constitución Española del 78, esa misma que tanto le gusta a la extrema derecha española. El multiculturalismo, en su esencia, busca el “mosaico cultural”, el “crisol de razas” como forma de avanzar en el ideal humanista de hermanamiento entre los pueblos de la Tierra. No hay en el siglo XXI una ideología tan hermosa como esa. Pero una vez más, el partido de Santiago Abascal rechaza todo lo que tenga que ver con la paz, la fraternidad, la integración, la igualdad y la prosperidad de todas las personas y los pueblos sin distinción. De alguna manera, Vox sigue instigando la guerra y la violencia social, el apartheid y el supremacismo blanco y colonial. En definitiva, lo que buscan los elitistas de la nueva extrema derecha española es agitar la coctelera del odio, el fanatismo y el negacionismo de la realidad. Cualquier día justifican la caza al negro, como ya ha hecho ese político ultra en un mensaje en Twitter en el que llega a pedir “más Kyle Rittenhouse y menos George Floyd” (es decir, más asesinos masivos armados con rifles de repetición dispuestos a emprender matanzas indiscriminadas en las calles de Wisconsin y menos activistas antirracistas defensores de los derechos civiles).

Para la diputada De Meer, el problema más grave es “la inmigración irregular en España, alentada por el Gobierno Sánchez-Iglesias con políticas irresponsables y anuncios de nacionalizaciones masivas”. “¿Hasta cuándo creen que van a seguir engañando a los españoles? Un año más, la invasión migratoria ha protagonizado el verano, y los españoles lo saben, y lo que llama la atención es que fuerzas como el Partido Popular −que ha gobernado años− son también responsables del papel protagonista de asociaciones como Open Arms, que una vez gestionó y lo hizo exactamente igual que ahora. Este fin de semana 300 inmigrantes ilegales han asaltado la valla de Melilla; Ceuta está colapsada, más de 420 llegadas a Almería, Alicante, Murcia y Canarias. 120 argelinos en libertad en Almería, sin ningún control… Canarias con llegadas que aumentan un 520% con respecto al año anterior”.

Todas las cifras que aporta Vox están manipuladas mediante la técnica de la descontextualización, ya que los datos son similares año tras año y nada induce a pensar que exista un repunte de la inmigración ilegal. Sin embargo, la formación verde trata de transmitir a la opinión pública la sensación y apariencia de que España vive una incontenible invasión de inmigrantes extranjeros que en realidad no existe. El partido verde es experto en crear realidades paralelas alternativas, mundos ficticios, a base de datos falsos y bulos en las redes sociales. El problema es que el discurso cala en aquellas zonas rurales del sur del país azotadas por la crisis económica. La indignación popular por la ruina que deja la pandemia es canalizada por la extrema derecha de Vox, que busca un culpable y un chivo expiatorio: el inmigrante (Hitler ya lo hizo con los judíos en los años 30 del pasado siglo) y el Gobierno de coalición, al que acusa sin datos de participar en una especie de gran conjura internacional para dejar entrar a las personas procedentes del norte de África con el único fin de acabar con la cultura cristiana y contaminar la pureza de la sangre española. Todo lo cual apesta bastante a discurso rancio pseudofascista. Lo que hay detrás de esas declaraciones de De Meer no es más que el reaccionarismo más trasnochado y violento y unas ideas peligrosamente racistas que podrían homologarse perfectamente al discurso próximo al Ku Klux Klan que mantiene Donald Trump en Estados Unidos. Esta gente empieza a dar mucho miedo.   

Viñeta: Pedro Parrilla 

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