sábado, 24 de abril de 2021

LOS IGNORANTES CLIMÁTICOS

(Publicado en Diario16 el 9 de abril de 2021)

Se llama Francisco José Contreras, es diputado de Vox y ayer hizo un ridículo espantoso en el Parlamento, aunque eso a él probablemente le dé igual mientras le siga llegando cada mes el chupito del Estado. El artista ultra tomaba parte en una comisión sobre cambio climático en el Congreso cuando soltó una de esas afirmaciones que hacen perder la confianza en el género humano. “Según la revista The Lancet, hoy en día mueren de frío diecisiete veces más personas que de calor. Por lo tanto, que se caliente un poquito el planeta, para empezar, reducirá muertes por frío”. Con un par.

¿Pero de dónde ha salido este tío? ¿De qué cueva, de qué platillo volante, de qué mundo? ¿Acaso su mujer nunca le dijo Paquito, deja de hacer el tonto y vente para casa, que eso de la política no es lo tuyo? Pues por lo visto no. La primera conclusión que debemos extraer tras escuchar a este artista es, sin duda, que a la política no están llegando precisamente nuestras mentes más brillantes. Hoy a cualquier pelota, tránsfuga u oportunista se le da un carguete en el partido, un traje caro y un altavoz y hala, a propalar majaderías por ahí. Son los trágicos efectos de la posverdad, el trumpismo y la crisis de la posmodernidad, que ha borrado del mapa a los grandes hombres y mujeres, los referentes e intelectuales, y los ha sustituido por pequeños idolillos de barro o bufones efímeros que duran lo que duran, mayormente hasta que surge otro que suelta chistes más graciosos que él. El drama también tiene que ver con la crisis de las ideologías y la democracia y con la imposición del cinismo como doctrina, o sea el principio maquiavélico del fin justifica los medios al que se aferran todos aquellos que han convertido la política en un circo y en una salida profesional para hacer carrera.

En cualquier caso, de la intervención de su señoría ayer en las Cortes se desprende que este señor no tiene ni pajolera idea de lo que es el cambio climático. Ponernos a explicar aquí y ahora, con detenimiento, lo que supone el fenómeno del calentamiento global produce una pereza infinita y no lo vamos a hacer porque eso es precisamente lo que pretende la extrema derecha: envolvernos en una trampa dialéctica para que perdamos el tiempo con lo obvio mientras ellos empiezan la guerra civil por Vallecas y reinstauran el franquismo. No vamos a caer en la celada. Baste con decir que el cambio climático o calentamiento global es una alteración del clima atribuida a la actividad humana (emisión de gases de efecto invernadero y contaminación) que altera la composición química de la atmósfera y produce una serie de efectos como el derretimiento de los polos, la subida del nivel del mar y la destrucción de los ecosistemas naturales (pérdida de la biodiversidad, deforestación y desaparición generalizada de especies animales y vegetales). La magnitud de esta catástrofe cósmica está predicha no solo mediante modelos y patrones matemáticos sino que además se sabe, por datos empíricos y series numéricas, que cada año los inviernos son más crudos y fríos y los veranos más tórridos y achicharrantes. Es decir, el metabolismo climático de la Tierra está gravemente descompensado, enfermo, de ahí los bruscos cambios de temperatura.

Pero para el señor Contreras, al igual que ocurre con todos los demás trumpistas llegados de la América profunda para poner patas arriba la civilización humana, que el planeta se esté yendo al garete debe ser algo como para tomárselo a broma, un motivo para echarse unas risas y pasar un rato ameno en una aburrida sesión parlamentaria. A los señores de Vox, como buenos cazadores que son (por tanto depredadores infatigables de la naturaleza), que una especie tan hermosa e inteligente como el elefante se vaya a extinguir en unos pocos años como consecuencia de la pérdida de sus espacios y hábitats naturales (también la caza furtiva de reyes, nobles y millonarios) les produce una alegría y un regocijo tremendos. Pero maldita la gracia.

Ciertamente, estamos ante un personaje de la farándula voxista que también se permite hacer chascarrillos con la peligrosa elevación del nivel de los mares a causa del deshielo polar. “Será un problema gestionable por nuestros descendientes, que lo pueden solucionar con diques”, dice el diputado. Claro que sí, aquí todo se arregla levantando muros y paredes (lo cual no extraña, son adictos al paletismo de la paleta, fanáticos del sector construcción metidos a políticos que viven del jugoso cemento, más la pertinente comisión urbanística que deja el ladrillo). De ese modo, si miles de personas huyen del hambre, la guerra y la pobreza se levanta un muro de tres pares de narices y a otra cosa; si los menas andan solos y extraviados por nuestras ciudades, se les recluye entre cuatro paredes y problema resuelto; y si en unos años los tsunamis por culpa del cambio climático van a ser la marejadilla habitual de nuestras costas, qué más da, se levanta el socorrido muro que lo soluciona todo y listo.

El único programa político de Vox es la albañilería y la chapuza, todos los españoles otra vez al andamio, todos a practicar la burbuja inmobiliaria en primera línea de playa sin tener en cuenta el daño que ocasionamos al medio ambiente. Muros, muros, muchos muros en todas partes, un laberinto de muros y hormigón, que así es como la extrema derecha piensa sacar a la España pandémica de la miseria. Lo ha dicho muy atinadamente la siempre ingeniosa Mónica García, candidata de Más Madrid: “La tierra es plana, la pandemia no existe y el cambio climático no es malo. Esto es lo que tienen que ofrecer los de Monasterio”. Al final, va a resultar que el muro, tabique o tapia lo tienen ellos, los de Vox, dentro de sus cabezas oscuras, obtusas y duras como el cemento armado. Al susodicho diputado habría que decirle eso de no te enteras Contreras.

 Viñeta: Iñaki y Frenchy

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