sábado, 20 de mayo de 2023

ETA

(Publicado en Diario16 el 11 de mayo de 2023)

A solo unas horas para la tradicional pegada de carteles que da comienzo a la campaña electoral, los diferentes partidos empiezan a engrasar sus maquinarias propagandísticas. El escenario coyuntural marca el momento político. España se seca por el cambio climático (Sánchez ha convocado un Consejo de Ministros extraordinario para decretar ayudas urgentes a la agricultura) mientras el ABC da munición a las derechas con su portada sobre los 44 condenados de ETA en las listas de Bildu (siete de ellos por asesinato).

El PSOE ha organizado una serie de actos y mítines en los que pretende hablar de política para el ciudadano, de ayudas sociales, de vivienda, de emergencia climática, de transición industrial hacia una economía más sostenible, un esfuerzo muy loable que queda oscurecido por el ruido y la histeria de las derechas, empeñadas en meter a ETA en la campaña. A PP y Vox no les interesa centrar el debate en un intercambio de ideas y propuestas para mejorar el país y la vida de sus paisanos. Preparémonos pues para ver cómo desempolvan el mismo mensaje con el que acuden a las urnas cada cuatro años, la misma matraca que repiten como un disco rayado: Sánchez se ha rendido a los etarras, es un traidor a España y hay que echarlo. Eso sí, soluciones para salvar Doñana del desastre ecológico, ni una.

De momento, los muchachos de ABC ya han calentado motores con esa información sensacionalista sobre los candidatos de Bildu. Una vez más, se trata de crear una realidad alternativa, ya que la formación independentista abertzale lleva incluyendo en sus listas a presos de la banda terrorista desde hace lustros. También lo hicieron cuando gobernaba el PP, y hasta donde se sabe, ni Aznar ni Rajoy movieron un dedo para evitar que expistoleros puedan presentarse a unos comicios. Basta con darse una vuelta por los pueblos de Euskadi para comprobar que en no pocos ayuntamientos conviven concejales del PP y del PSOE con otros que en su día militaron en ETA. Hablan de parques, jardines y carreteras. Han empezado a superar el odio.

Sánchez no tiene la culpa de que las candidaturas de Bildu estén repletas de exterroristas penados. Todos los que concurren a las urnas han cumplido condena, están en libertad y la ley les autoriza para tomar parte en las elecciones al amparo de su derecho al sufragio pasivo. Han pagado según lo establecido en la ley. Fejóo y Abascal, tan constitucionalistas ellos, deberían saber que según el artículo 23.2 de nuestra Carta Magna todos los españoles “tienen derecho a acceder en condiciones de igualdad a las funciones y cargos públicos con los requisitos que señalen las leyes”. Cuestión distinta es que la inclusión de asesinos en las listas electorales bilduetarras sea algo indefendible desde el punto de vista ético y estético, una operación infame e indecorosa, o como ha dicho el lehendakari, Iñigo Urkullu, una maniobra que demuestra, “una vez más, la falta de respeto, consideración y sensibilidad hacia las víctimas” de la coalición soberanista. Lamentablemente, nada se puede hacer contra eso salvo cambiar la ley. Prueba de que todo se ha hecho con escrupuloso respeto a la legalidad vigente es que la propia Junta Electoral, nada sospechosa de sanchista, ha dado luz verde a los elegidos por la izquierda indepe en los diferentes municipios vascos.

Las derechas vuelven a rasgarse las vestiduras por que el “felón Sánchez” vaya a pactar con los herederos de ETA. Sin embargo, cuando están en el poder no hacen nada por modificar la ley para que a un condenado por terrorismo se le pueda prohibir que haga política. Y no lo hacen por dos razones: en primer lugar, porque saben que esa reforma estaría abocada al fracaso de antemano, ya que sería tumbada por los tribunales europeos, que velan por el derecho a la reinserción social de cualquier preso condenado; y en segundo término porque de esta manera tienen pólvora demagógica siempre fresca y a mano para cargar contra un Gobierno de izquierdas siempre que se les antoja. ¿De qué iban a hablar ellos en cada cita electoral si se acaba con su primer y único argumento electoral? No les interesa proscribir a exetarras de las candidaturas sencillamente porque con ETA viva ellos sacan más jugo electoral.

Guste más o guste menos, Bildu es hoy por hoy un partido legal que forma parte de las instituciones y que posee los mismos derechos que cualquier otra fuerza política. Durante los años del plomo, los demócratas les pedían que abandonaran las armas, respetando el statu quo y el marco jurídico y político y, ahora que lo hacen, algunos quieren que estén callados y quietecitos en sus escaños, sin molestar, o incluso echarlos. Es como si estuviesen deseando que los encapuchados vuelvan a la bomba lapa y al tiro en la nuca otra vez. Es el caso del alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, que en lugar de hablar de la boina de contaminación que mata a miles de personas cada año, de la falta de árboles en la ciudad y de los problemas de los madrileños, acusa a Sánchez de agachar la cabeza ante los terroristas. Sánchez no está agachando la cabeza ante nadie por mucho que la derecha trate de colar ese relato machacón. Sánchez pacta con los partidos del arco parlamentario, todos ellos legales, para sacar adelante tal o cual ley. Tendríamos que congratularnos de que la democracia haya derrotado al terrorismo y de que toda esa gente violenta que por fin ha roto con su pasado, dejando atrás la dialéctica de las balas, se haya incorporado al juego democrático según las reglas del Estado de derecho. Por desgracia, a la derechona le interesa seguir hablando de esa triste y negra página de nuestra historia. Y todo por un puñado de votos de gente manipulada por un discurso tan ficticio y falaz como falsamente patriótico.

Viñeta: Iñaki y Frenchy

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