sábado, 27 de febrero de 2016

RITA SE LO MONTA

Yo de mayor quiero ser como Rita. Ni que me toque la quiniela, ni el euromillón, ni que me salga un abuelo Florenci por ahí, en Suiza o en Andorra, un suponer. Nada de eso. Yo como Rita, como ella, igual que ella. Rita se levanta por las mañanas y en vez de ir a trabajar al Senado, a fichar como dios manda, a dar el callo y a poner leyes por el bien del país, se va a la pelu, o a pasear al perro o al Corte Inglés a comprarse un modelito rojo, otro más (cambie ya el rojo, señá Rita, que el rojo no se lleva este año y además engorda y no le favorece nada, no sé si se lo han dicho después de tantos años). Rita, sin pegar ni chapa, por el morro, por la face, se levanta 4.636 euros de vellón, toma castaña, chúpate esa marquesa, y eso sin tener en cuenta las dietas por desplazamientos, taxis, comidas y demás chanchullos varios. Rita se pone fina de dietas, pero nunca está a dieta. Rita se lo ha montado muy bien, vive la vida loca, trinca de aquí y de allá, del Senado, del PP, del carguete que va aguantando como puede sin dimitir, sin hacer nada, solo dándole a la mui, al palique fino, al piquito de oro. Ella no necesita trabajar porque tiene la retórica sofista muy bien entrenada y hoy da una rueda de prensa para decir que es superinocente de todo y mañana la da para acusar a Felipe González de montar el Gal y al día siguiente para darle las gracias a Paco Camps o para contar cuatro batallitas viejas de la America's Cup o de la Fórmula uno, cuatro tonterías de nada que si se saben contar con arte y salero, como las dice ella, con ese gracejo, con caloret, dan el pego ante los periodistas sin problema ninguno. Qué más da lo que diga Rita si lo importante es el trinque de la nómina tonta, el cobrar sin trabajar, el cifrar a final de mes sin pasar por el Senado ni para preguntar por la mujer del conserje, que está con la gripe la pobre y nadie se acuerda de ella. Qué más da que los de la UCO sigan acumulando papel y contratos sucios, metiendo micrófonos en las alfombras putrefactas del ayuntamiento, investigando, indagando, husmeando en todos lados. El que pudiendo no evita el delito, lo consiente, dice el gran Séneca, y ya todos los amigos de Rita del PP valenciano están en la cárcel, por consentidos, por mimados, por permitidos, así que para qué angustiarse ya. Rita se lo está montando fetén, a tope con la Cope, y uno de mayor no quiere ser ni actor de cine, ni celebrity, ni concejal de Urbanismo, ni Pequeño Nicolás, ni Neymar ni un Justin Bieber de la vida, ni nada. Uno quiere llegar a Rita, igualarla, imitarla, ser como ella, siquiera parecerse un poco, porque ahí está el secreto, la conquista de la felicidad, que diría Bertrand Rusell, llenarse el bolsillo sin pasar por el curro, convertirse en una fábrica con patas de hacer dinero fácil, montarse en el dólar sin dar un palo al agua. Rita, entre cardado y cardado en la pelu, entre boutique y boutique, entre taxi y taxi para no ir a ninguna parte y entre copazo y copazo, se lo ha sabido hacer. Yo de mayor quiero ser como ella. Como Rita, coño.

 Viñeta: Igepzio

No hay comentarios:

Publicar un comentario