martes, 6 de octubre de 2020

TVE

(Publicado en Diario16 el 5 de octubre de 2020)

Tras su cese como portavoz del Grupo Parlamentario Popular, la aparcada Cayetana Álvarez de Toledo se ha quedado sin altavoz o plataforma para dar rienda suelta a su estilo provocativo y faltón de hacer política. Y claro, a la mujer se la ve con el mono. Como ya no la llama ni Carlos Herrera porque ha perdido la vitola del poder y ha dejado de ser la dura dominatrix del PP, acepta cualquier cosa para estar en el candelabro, como dijo la miss aquella de los tiempos del felipismo. Hoy mismo ha acudido a TVE pensando que le iban a poner la alfombra roja pero se ha encontrado con la horma de su zapato, o sea una periodista brava e incisiva que ha hecho las preguntas que tenía que hacer, no como en los años de Urdaci, a quien Manuel Fraga condecoró por la cobertura informativa del desastre del Prestige. Qué tiempos aquellos cuando el baboseo a los ministros de Aznar estaba a la orden del día. Mucho ha cambiado la tele de todos los españoles en estos años y eso, lógicamente, no le gusta a la señora marquesa de Casa Fuerte, siempre vigilante en la guarda y custodia de los privilegios de la derechona.

Acudía CAT a TVE en representación de Pablo Casado, que por lo visto tenía cosas más importantes que hacer (alguna conspiración contra Pedro Sánchez está en marcha sin duda). En su entrevista con Mònica López, la diputada popular ha aprovechado su cuarto de hora de autopromoción personal para hacer lo que mejor sabe: repartir estopa a diestro y siniestro contra la izquierda socialcomunista. A la exdelfina del jefe le ha faltado tiempo para tirar de los acostumbrados bulos de la extrema derecha, el mito de los 50.000 muertos por la pandemia, la traición bolivariana a España y los supuestos ataques del Gobierno Sánchez contra la Monarquía. En un momento del programa, la polemista conservadora ha aprovechado también para lanzar un dardo envenenado contra Jesús Cintora, un buen profesional del periodismo que ha demostrado sobradamente su integridad y que acaba de fichar por la televisión que sufragan los ciudadanos. CAT asegura que reaccionó con “estupor” tras conocer la noticia y se pregunta: “¿De verdad Cintora es una persona que representa la sensibilidad plural de los españoles? ¿Una persona que fue destituida de Mediaset por no ser suficientemente plural?”.

Una vez más, la defenestrada mano derecha de Casado retuerce la realidad, una práctica en la que se ha convertido en auténtica especialista. Cintora fue despedido de Las mañanas de Cuatro, es cierto, pero precisamente por todo lo contrario: por ejercer un periodismo crítico y combativo con el poder, hasta tal punto que las “presiones políticas” desencadenaron su cese fulminante. Hay quien todavía hoy vincula la decisión drástica de Mediaset con unas polémicas fotografías del ministro de Exteriores, José Manuel García Margallo, quien en pleno atentado terrorista en Túnez y de una crisis internacional grave se dio a una apacible tarde de toros en Valencia. En aquellos días trascendió que el periodista no era del agrado del Ejecutivo de Mariano Rajoy porque hablaba demasiado de las corruptelas del PP, de modo que fue rápidamente acusado de peligroso podemita. Su despido, injusto a todas luces, tuvo más que ver con una persecución y caza de brujas del PP que con una supuesta falta de imparcialidad y objetividad, como dice doña “Cachetana”.

A medida que avanzaba el cara a cara entre CAT y Mònica López el ambiente se iba caldeando. “Yo le voy a pedir, como trabajadora de esta casa, que renueven nuestra cúpula”, insistió López en referencia al bloqueo de los cargos de TVE y los órganos judiciales ordenado por Casado. “De hecho, la renovación del Consejo de Administración de Televisión Española está en manos de los políticos. Son ustedes los que deben ponerse de acuerdo para renovarla”, volvió a la carga la tenaz presentadora.

En ese momento se veía venir que la diputada popular la iba a volver a liar, que para eso le pagan. Se le hinchaba la vena de su cuello excelso, la barbilla de noble ofendida estaba más altiva que nunca y sus ojos revelaban lo que estaba pasando por su cabeza: “¿Pero qué dice la roja esta?”. Acto seguido arremetió contra Rosa María Mateo, un ejemplo de honestidad y rigor profesional durante toda su dilatada carrera. Como si el PP en su época de gobernanza no hubiese colocado a sus peleles para controlar su goebelsiano chiringuito televisivo.

La tensión iba in crescendo y estalló cuando Mònica López lanzó la última puya: “Déjeme preguntarle por el jefe del Estado. ¿Usted cree que es bueno para la figura del rey y para la Monarquía que el PP y Vox abanderen esa defensa de la Casa Real?” Para entonces era evidente que CAT probaba de su propia medicina. La entrevistadora estaba a la altura intelectual de la diva, no como esos diputadillos de medio pelo del Congreso que se arredran y se meten debajo del escaño cuando ella, Tejero hecha mujer, sube al atril para descargar toda su furia. “Permítame que se lo diga, pero la pregunta es absolutamente perversa (…) ¿Usted cree que el rey está contento con que le ataquen desde el Gobierno central? Creo que agradece los apoyos”, respondió sin saber muy bien cómo salir del mal trago. La escena ha sido reveladora y ha servido para demostrar que cuando los periodistas pagados por todos los españoles son profesionales, valientes y honestos ningún político, por muy noble linaje que tenga, sale entero e indemne de una entrevista. Cayetana ya sabe lo que es una televisión libre y de calidad. La próxima vez irá a Telemadrid.

Viñeta: Iñaki y Frenchy

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