viernes, 15 de febrero de 2019

LA MANIFA FACHA

(Publicado en Diario16 el 8 de febrero de 2019)

La manifestación del próximo domingo convocada por PP y Ciudadanos servirá también de escaparate para los grupos fascistas que si bien hasta hace poco tenían la consideración de grupos residuales ahora se han fortalecido y van camino de influir en la vida pública española. Así, el grupo ultraderechista Hogar Social y la coalición ADÑ, formada por la Falange Española de las JONS, Democracia Nacional y Alternativa Española, han anunciado que se sumarán a la concentración en la plaza de Colón de Madrid para protestar contra la decisión del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y su relator para la mesa de diálogo en Cataluña.
Los grupos ultras, no solo Vox, han visto una oportunidad de oro para salir del ostracismo en el que llevan inmersos desde 1978 y manifestar abiertamente su orgullo. De hecho, ya están organizándose en las redes sociales. “Por la unidad de los españoles frente a quienes nos dividen. Frente a los patriotas de pulserita y cuenta en el extranjero. Frente a los políticos separatistas”, asegura Hogar Social en Twitter. “Los valientes construyen España, los cobardes la destruyen”, ha añadido mientras confirman que estarán en la manifestación por la unidad de España.
A su vez, ADÑ también se manifestará a partir de las 11.00 horas del domingo en la plaza Callao de Madrid. Después, según han anunciado, se unirá al acto convocado por Casado y Rivera en la Plaza de Colón. “Nuestra coalición estará presente en defensa de un bien superior como es la unidad de España, y eso es lo que está en primer término, pero esa presencia en ningún caso significa que ADÑ firme un cheque en blanco ni un apoyo a los partidos convocantes, el PP o Ciudadanos”, alega la coalición falangista.
La movilización de los grupos neofascistas viene a demostrar el inmenso error de Casado y Rivera al convocar un acto que solo tiene por objetivo calentar las calles en un momento de alta tensión en la vida política española. Con el juicio del procés a las puertas, con la actual situación de crispación que se vive en Cataluña −donde la sociedad catalana se ha polarizado en dos grandes bloques antagónicos−, convocar una manifestación para apelar a las vísceras, a la exaltación nacionalista y a sentimientos de rechazo hacia las minorías territoriales supone una grave irresponsabilidad por parte de gobernantes que pretenden dirigir los destinos del país algún día. Ya lo decía Iñaki Gabilondo hace un par de días: España se enfrenta al momento más crítico de su historia reciente y no tiene políticos que estén a la altura de las circunstancias. Así es. No hay políticos sensatos y razonables, no hay estadistas responsables con sentido del bien común, solo párvulos mal criados, traviesos pirómanos con la mecha encendida a todas horas, jovencitos narcisistas de gimnasio y peluquería demasiado hormonados que agitan a las masas sin calibrar las peligrosas consecuencias de sus actos.
Inflamar las calles, llevar la tensión hasta límites insoportables con lenguajes bélicos y guerracivilistas como los que emplean Casado, Rivera y sobre todo Santiago Abascal –que ha llamado a “echar al okupa Sánchez” de la Moncloa, como si se tratara de una ofensiva militar–, solo puede conducir a deteriorar aún más la convivencia entre españoles. ¿Es esa la idea de patriotismo de la derecha española? ¿Acaso se trata de aplastar al que tiene ideas diferentes hasta imponer un país totalitario e ideológicamente uniforme?
La bochornosa imagen que se podrá ver el domingo será demoledora y triste para un país. Partidos que se dicen demócratas marchando al mismo compás que organizaciones neofascistas nostálgicas de los tiempos del franquismo. Líderes como Casado y Rivera que supuestamente tratan de labrarse una imagen como demócratas codo con codo con los que enarbolan la bandera preconstitucional, con los rudos cabezas rapadas tatuados con esvásticas, con los del brazo en alto y el Cara al Sol de toda la vida. ¿Qué imagen piensan dar al mundo si no es la de unos aspirantes al poder entregados a la violencia existencial de los fascistas, a aquellos que pretenden acabar con la democracia, a los mensajeros de las peores ideologías que ha dado la raza humana?
Quizá a esta hora Casado −un político que a menudo se deja llevar por los calentones del momento, un hombre que está demostrando que no fue agraciado con el don de la templanza, la serenidad y la capacidad de reflexión necesarias en todo gobernante−, se haya percatado ya de su inmenso error de estos días. Dar un paso tan grave y trascendental como convocar una manifestación que no es sino humo y gasolina para derribar un Gobierno por la fuerza de la calle y tomar el poder mediante el odio, la crispación y el rencor, quedará para siempre en su currículum nefasto.

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